Enrique Flores
Poeta recién llegado
Alguien mordió mis labios
haciendo que mis pasos suspiraran en nubes de asfalto;
Alguien separó los colores de mi mente y
fabricó un caleidoscopio para poder sonreír mejor.
Ojos negros... En ellos veo el reflejo de una
vida llena de viento, tierra, agua y fuego.
Ojos negros que son mi quinto elemento,
mi destierro a lo inmaterial... o al menos eso intento.
Yo huí hacia mi planeta,
Encerrándome en mi mazmorra por
Miedo a perder el sentido de mi pasión;
Cerré las puertas levantando muros
Al nervio del sur.
Ojos negros que con su luz despierta mi día,
Que me guían en la distancia a través de muchos miedos.
Ojos negros que iluminan mi vida,
Aún después de estar muerto...
Esos Ojos negros tomaron en sus pupilas
La atracción de mis pensamientos...
Haciendo de todos ellos una ley.
Ojos que de repente vi,
Y sentí ya quererlos en un rayo de luna,
Donde la bruma desaparece y
Entonces crece más el sentimiento.
A mis Ojos negros les enseñé la doctrina
De que toda sabiduría nos quita la sed,
De ser, más bien, de pensamiento eterno
Y fiel a momento de besar la piel.
Ojos negros que no me tienen que impresionar,
No se mantienen ausentes...
Tengo la mira bien puesta en lo presente,
Mi orilla la guardo en mi mente para no tener que pecar.
Esos Ojos negros tienen la boca tierna y
Yo el corazón derrotado,
Aún así no encuentro cadenas en la
Sombra de mis manos,
Que con fervor acarician tu cuerpo y tus
Deseos aliviados.
haciendo que mis pasos suspiraran en nubes de asfalto;
Alguien separó los colores de mi mente y
fabricó un caleidoscopio para poder sonreír mejor.
Ojos negros... En ellos veo el reflejo de una
vida llena de viento, tierra, agua y fuego.
Ojos negros que son mi quinto elemento,
mi destierro a lo inmaterial... o al menos eso intento.
Yo huí hacia mi planeta,
Encerrándome en mi mazmorra por
Miedo a perder el sentido de mi pasión;
Cerré las puertas levantando muros
Al nervio del sur.
Ojos negros que con su luz despierta mi día,
Que me guían en la distancia a través de muchos miedos.
Ojos negros que iluminan mi vida,
Aún después de estar muerto...
Esos Ojos negros tomaron en sus pupilas
La atracción de mis pensamientos...
Haciendo de todos ellos una ley.
Ojos que de repente vi,
Y sentí ya quererlos en un rayo de luna,
Donde la bruma desaparece y
Entonces crece más el sentimiento.
A mis Ojos negros les enseñé la doctrina
De que toda sabiduría nos quita la sed,
De ser, más bien, de pensamiento eterno
Y fiel a momento de besar la piel.
Ojos negros que no me tienen que impresionar,
No se mantienen ausentes...
Tengo la mira bien puesta en lo presente,
Mi orilla la guardo en mi mente para no tener que pecar.
Esos Ojos negros tienen la boca tierna y
Yo el corazón derrotado,
Aún así no encuentro cadenas en la
Sombra de mis manos,
Que con fervor acarician tu cuerpo y tus
Deseos aliviados.