Céu de Buarque
Poeta adicto al portal
Una sonrisa de lágrimas
para sus bocas secas
caricias en un sufrir de tormentas
detrás de un mirar rasgado.
Vaya con aquellos dictadores de violencias
que pasen al frente y arrojen sus piedras
donde se guarda una mujer en castigo
se esconde un alma.
Se deja naufragar la empatía
en la oscuridad del mundo
mientras los cuerpos sufren
y las ventanas gritan
Hubo un tiempo de cazadores blancos
de cruces ficticias que
de ojos rasgados vaciaron la tierra
Ya no se escuchan sus cantos alegres.
ni perfuman la selva sus danzas.
Violaron los cuerpos
y de angustia llenaron sus almas.
Serán buenas las noches
cuando demos cuenta
y cada cual sepa del bien que obra
del mal que calla.
¡Que no haya silencio que ampare la violencia!
Ojos grandes de tez dorada
hundidos andan en la pobreza
ya no cazan ni pescan por sus ríos y selvas.
Desparramados en refugios subsiten
sin tribu ni aldeas.
para sus bocas secas
caricias en un sufrir de tormentas
detrás de un mirar rasgado.
Vaya con aquellos dictadores de violencias
que pasen al frente y arrojen sus piedras
donde se guarda una mujer en castigo
se esconde un alma.
Se deja naufragar la empatía
en la oscuridad del mundo
mientras los cuerpos sufren
y las ventanas gritan
Hubo un tiempo de cazadores blancos
de cruces ficticias que
de ojos rasgados vaciaron la tierra
Ya no se escuchan sus cantos alegres.
ni perfuman la selva sus danzas.
Violaron los cuerpos
y de angustia llenaron sus almas.
Serán buenas las noches
cuando demos cuenta
y cada cual sepa del bien que obra
del mal que calla.
¡Que no haya silencio que ampare la violencia!
Ojos grandes de tez dorada
hundidos andan en la pobreza
ya no cazan ni pescan por sus ríos y selvas.
Desparramados en refugios subsiten
sin tribu ni aldeas.
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