Ojos, tus ojos
que necesito que me miren,
tus ojos,
que quiero sólo que me miren...
Entre un frondoso bosque vaga mi mente,
mis brazos extendidos...,
buscándote.
Gotas de sudor perlan mi frente,
y se entornan mis párpados...,
llorándote.
Embriagado,
en otra noche de inclemencia,
por no poder sentirte, aquí, a mi lado,
tengo ganas de vomitar tu ausencia
y cubrir el vacío que has dejado.
Perdón,
por los días sin deseo...,
perdóname las noches olvidadas,
perdón,
por lo poco que te adulo...,
perdóname las flores no mandadas.
Ojos, tus ojos,
que necesito que me miren,
tus ojos,
que sólo quiero que me miren...
...no están.