Un_Yesista
Poeta recién llegado
Era un ardor ya del sol una extensión de su fuego
abrasando en derredor y hacia el congelado éter
recabando no aventar una sola pizca del corazón
zagal al solsticio de invierno, sino en estrella picada
Alboreando, la madrugada de aquel verano
aducíase libre y arrojada. Áureamente, en su firme
resolución, los amigos se confiaban a ella.
Calma, aùn otro amigo se nos unirà, en bello
deslizar, pronto contaremos cuatro, pronta la alegre
risa. Ya està, bienvenido para formar siempre
parte de este recuerdo.
No hay nada que rumiar, vamos a abrir entre
todos esta puerta con el estruendo posible.
Pero parece dura e imposible y las manos sudan
lo indeseado. Es sólo una tenaza del miedo.
Empujo con fuerza esta vez y se nos permite con éxito
la entrada. Visión pletórica.
El polvo anega nuestro olfato mientras una lànguida
luz exterior hace vislumbrar al instante la escalera
y su caos universal. Es certeza su abandono
como es nuestro afecto primero.
abrasando en derredor y hacia el congelado éter
recabando no aventar una sola pizca del corazón
zagal al solsticio de invierno, sino en estrella picada
Alboreando, la madrugada de aquel verano
aducíase libre y arrojada. Áureamente, en su firme
resolución, los amigos se confiaban a ella.
Calma, aùn otro amigo se nos unirà, en bello
deslizar, pronto contaremos cuatro, pronta la alegre
risa. Ya està, bienvenido para formar siempre
parte de este recuerdo.
No hay nada que rumiar, vamos a abrir entre
todos esta puerta con el estruendo posible.
Pero parece dura e imposible y las manos sudan
lo indeseado. Es sólo una tenaza del miedo.
Empujo con fuerza esta vez y se nos permite con éxito
la entrada. Visión pletórica.
El polvo anega nuestro olfato mientras una lànguida
luz exterior hace vislumbrar al instante la escalera
y su caos universal. Es certeza su abandono
como es nuestro afecto primero.