Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Por qué bailamos junto al mar aquella noche?
y luego, hacia la duna, nos dio el escozor que
nos hacía felices.
Con el aturdidor golpeteo de las olas en la primera
oscuridad,
nos acunamos
observamos la Luna en su majestad brillante y
satinada.
Vimos el brillo espumoso del oleaje reiterando
cabelleras ondulando cercanas
y al dormir, he lamido tu respiración para no verte
muerta.
Y esperé, esperé, seguías acurrucada;
he lamido tu dolor pues sabes lo frágil que soy,
lo compulsivo que soy, por eso he lamido tu dolor
cuando te creí muerta.
Y he sido feliz cuando nos internamos en el oleaje
esa hermosa noche...
y luego, hacia la duna, nos dio el escozor que
nos hacía felices.
Con el aturdidor golpeteo de las olas en la primera
oscuridad,
nos acunamos
observamos la Luna en su majestad brillante y
satinada.
Vimos el brillo espumoso del oleaje reiterando
cabelleras ondulando cercanas
y al dormir, he lamido tu respiración para no verte
muerta.
Y esperé, esperé, seguías acurrucada;
he lamido tu dolor pues sabes lo frágil que soy,
lo compulsivo que soy, por eso he lamido tu dolor
cuando te creí muerta.
Y he sido feliz cuando nos internamos en el oleaje
esa hermosa noche...