Julius 1200
Poeta fiel al portal
En este fútil derrotero, en un sendero abierto
y prolongado camino hacia tus ojos,
y en ese sendero abierto, extenso, prolongado,
veo el tren detenido en pasadizos invernales.
¿Por qué nunca regresas si estoy calado y mi
sangre no se agita?
Con resignación piadosa me entrego a sueños
sin desprecios,
a vestigios de ternura despavorida,
a molestas transacciones inescrutables.
Me entrego. Dócil animal que fundirá en hilos
invisibles y candentes, sus dudas
puede que olvide tu rostro amado,
en lámparas mudas reflejadas con prisa,
el espejo puede trastornar oropeles al acecho,
hasta ver la alfombra donde fulguran
cuerpos azotados por embravecidas venas
del oleaje enfermo.
Venas azotadas por el oleaje del mar ignoto,
de todos
de todos lo mares abandonados,
para arribar a un final de cuerpos yertos,
y con ese olvido aparente me cobijaré
en la inmensa faz de tu ternura...
y prolongado camino hacia tus ojos,
y en ese sendero abierto, extenso, prolongado,
veo el tren detenido en pasadizos invernales.
¿Por qué nunca regresas si estoy calado y mi
sangre no se agita?
Con resignación piadosa me entrego a sueños
sin desprecios,
a vestigios de ternura despavorida,
a molestas transacciones inescrutables.
Me entrego. Dócil animal que fundirá en hilos
invisibles y candentes, sus dudas
puede que olvide tu rostro amado,
en lámparas mudas reflejadas con prisa,
el espejo puede trastornar oropeles al acecho,
hasta ver la alfombra donde fulguran
cuerpos azotados por embravecidas venas
del oleaje enfermo.
Venas azotadas por el oleaje del mar ignoto,
de todos
de todos lo mares abandonados,
para arribar a un final de cuerpos yertos,
y con ese olvido aparente me cobijaré
en la inmensa faz de tu ternura...
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