La habitación irradiaba un leve halo de luz blanquecina, Olivia estaba tumbada en el suelo, observando el techo desquebrajado. Unas espesas gotas de sangre caían de sus muñecas, estaba esperando las infernales horas que la conducirían a la muerte.En esos momentos, Olivia recordaba aquellas palabras que le causaron tanto dolor. Aquellas lágrimas, que emergieron de su rostro y que inundaron su alma de la tristeza más desoladora. Entonces fue cuando se cortó las venas, y decidió morir antes que sufrir en una vida de desdichas y miseria. En ese instante sus ojos lacrimosos se convirtieron en un desierto de agua y sal, sus manos cayeron lentamente sobre el suelo opaco y su corazon dejo de latir en su profundo pecho.