cristina bajo
Poeta asiduo al portal
Todo mi ser tiembla estremecido aún
en el recuerdo de tus manos
recorriendo con premura ambiciosa
cada centímetro de mi piel.
Tu aliento de entonces jadeante
henchía de amor mis anhelantes senos
que con lujuria evanescente
anticipaban el siguiente movimiento.
Aquel cuerpo se acomodaba a mis abrazos
buscaba su plenitud en mi abandono
y el alborozo sensual de mi entrega
recibía la insolencia de tu aplomo.
Ni que decir tiene que a estas horas
añoro aquellos besos,
que la lejanía fría de tu mirada
congela el sin sentido del recuerdo
y la orgásmica quimera
se esfuma en el recuerdo y el sollozo
¿Cómo pudo tu cuerpo olvidar ya mis caricias?
¿Cómo puede ser tan mínimo el rescoldo
que dejó el fuego de los cuerpos
que se entrelazaban con el frenesí del abandono?
¿Cómo se termina esta agonía
si sólo con olerte me emociono?
en el recuerdo de tus manos
recorriendo con premura ambiciosa
cada centímetro de mi piel.
Tu aliento de entonces jadeante
henchía de amor mis anhelantes senos
que con lujuria evanescente
anticipaban el siguiente movimiento.
Aquel cuerpo se acomodaba a mis abrazos
buscaba su plenitud en mi abandono
y el alborozo sensual de mi entrega
recibía la insolencia de tu aplomo.
Ni que decir tiene que a estas horas
añoro aquellos besos,
que la lejanía fría de tu mirada
congela el sin sentido del recuerdo
y la orgásmica quimera
se esfuma en el recuerdo y el sollozo
¿Cómo pudo tu cuerpo olvidar ya mis caricias?
¿Cómo puede ser tan mínimo el rescoldo
que dejó el fuego de los cuerpos
que se entrelazaban con el frenesí del abandono?
¿Cómo se termina esta agonía
si sólo con olerte me emociono?