Ermenegildo Tiraboschi
Poeta que considera el portal su segunda casa
Detente; solo el hoy más vida lanza.
Un ápice de luz no te incinera.
Lleva esa sombra lo que ayer ardiera,
solo sabe adherirse a un suelo a ultranza.
Y tú, que ves imán en lontananza,
ceniza en nuevo amor, jamás hoguera,
dejaste que tu muerte sedujera
cuanto sueño libara una esperanza.
Todo es viejo si habitas la memoria,
todo hollín, todo sepia, todo un pozo,
cada paso, hojarasca en un pantano.
Todo cuerpo es su cámara mortuoria,
todo pecho un escuálido carozo
si el día te anochece de antemano.
Aquí lo dejo entonces. Fue borrado por haberse incluído en la respuesta de otro poema, a pedido del autor.Un ápice de luz no te incinera.
Lleva esa sombra lo que ayer ardiera,
solo sabe adherirse a un suelo a ultranza.
Y tú, que ves imán en lontananza,
ceniza en nuevo amor, jamás hoguera,
dejaste que tu muerte sedujera
cuanto sueño libara una esperanza.
Todo es viejo si habitas la memoria,
todo hollín, todo sepia, todo un pozo,
cada paso, hojarasca en un pantano.
Todo cuerpo es su cámara mortuoria,
todo pecho un escuálido carozo
si el día te anochece de antemano.
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