Julius 1200
Poeta fiel al portal
Primer olvido: ignoras si fuiste o volviste volando de tu cama
al primer timbrazo.
En el trayecto te llevaste varios objetos por delante.
Un hecho glorioso pues no sufriste el menor raspón...
(Odias ver sangre tuya manchando tantas cosas valiosas.)
Lo cual demuestra tu destreza conseguida con el paso del
tiempo que siempre intentaste detener...(En tu ámbito no
hay relojes, por lo tanto no hay horarios, tampoco hay
comida porque la alacena está repleta de libros parlantes
indicándote los pasos o movimientos a seguir para mantenerte
ileso en el fárrago del pequeño sitio- dos cuartos, cocina y baño-
Y conste que no eres desordenado en lo más mínimo.
Se puede tacharte despectivamente de compulsivo,
¿ pero qué Erudito no lo es? Tu herencia constó de unos
veinte mil libros parlantes, con la singularidad de que cada hoja
se abre por sí sola y dicta cátedras muy valiosas.
Tienes un problema, en realidad un asunto nimio, para
tu personalidad.... Nunca sabes adónde dejaste algo, ni
siquiera adonde está el baño; para llegar tienes una virtud
insoslayable.Cada hoja de algunos de los 20.000 tomos te
guía. Y no sólo al baño, te guía a todas las partes sobre-ocupadas.
(Todas están en esas maravillosas condiciones.) Algo importante:
los libros enseñan y saben que deben vencerse para no sobreponer
sus enseñanzas, por lo cual hallaron la solución más simple. Son
educadas: cada una hace silencio cuando la otra empieza hablar.
Reconoces también cierta incomodidad. Pues eres una persona
agradable y sensata: Con criterio aplomado- como pendiente de
una caña de pescar en el río tumultuoso- aprendiste el modo de
moverte entre tanto apriete de muebles y valiosos libros.
Sientes que te embriaga sobrellevar los hábitos de incomodidad
y como sueles recibir cierta cantidad de amigos de tu mismo modo
de ser. Eres feliz. Ellos jamás preguntan, sólo traen libros y más
libros, mientras fuman sus pipas dulzonas se las ingenian para
situarlos con gran prolijidad y cuidado entre los demás.
El tema del día puede ser cualquiera. Se escuchan poesías de todos
los tiempos y países y también historias- algunas de las más cu-
riosas que se puedan imaginar-... Pero, puede ocurrir que haya
fallas de armonía en las apasionantes reuniones. Eso sucede
si los libros se entusiasman demasiado y entremezclan sus voces
impensadamente, o si los visitantes se acaloran en discernir una
razón o un criterio que no merece réplica. Pero todo eso pasa pronto.
Pues reconocen que todos tienen razón y nadie está equivocado.
Es una dimensión agradable y para nada aburrida, pues en el fondo
todos entienden a todos y nadie entiende a nadie. Parecería que impera
la generosidad de no fastidiar al vecino o al amigo y eso los hace valiosos
por su generosidad....
al primer timbrazo.
En el trayecto te llevaste varios objetos por delante.
Un hecho glorioso pues no sufriste el menor raspón...
(Odias ver sangre tuya manchando tantas cosas valiosas.)
Lo cual demuestra tu destreza conseguida con el paso del
tiempo que siempre intentaste detener...(En tu ámbito no
hay relojes, por lo tanto no hay horarios, tampoco hay
comida porque la alacena está repleta de libros parlantes
indicándote los pasos o movimientos a seguir para mantenerte
ileso en el fárrago del pequeño sitio- dos cuartos, cocina y baño-
Y conste que no eres desordenado en lo más mínimo.
Se puede tacharte despectivamente de compulsivo,
¿ pero qué Erudito no lo es? Tu herencia constó de unos
veinte mil libros parlantes, con la singularidad de que cada hoja
se abre por sí sola y dicta cátedras muy valiosas.
Tienes un problema, en realidad un asunto nimio, para
tu personalidad.... Nunca sabes adónde dejaste algo, ni
siquiera adonde está el baño; para llegar tienes una virtud
insoslayable.Cada hoja de algunos de los 20.000 tomos te
guía. Y no sólo al baño, te guía a todas las partes sobre-ocupadas.
(Todas están en esas maravillosas condiciones.) Algo importante:
los libros enseñan y saben que deben vencerse para no sobreponer
sus enseñanzas, por lo cual hallaron la solución más simple. Son
educadas: cada una hace silencio cuando la otra empieza hablar.
Reconoces también cierta incomodidad. Pues eres una persona
agradable y sensata: Con criterio aplomado- como pendiente de
una caña de pescar en el río tumultuoso- aprendiste el modo de
moverte entre tanto apriete de muebles y valiosos libros.
Sientes que te embriaga sobrellevar los hábitos de incomodidad
y como sueles recibir cierta cantidad de amigos de tu mismo modo
de ser. Eres feliz. Ellos jamás preguntan, sólo traen libros y más
libros, mientras fuman sus pipas dulzonas se las ingenian para
situarlos con gran prolijidad y cuidado entre los demás.
El tema del día puede ser cualquiera. Se escuchan poesías de todos
los tiempos y países y también historias- algunas de las más cu-
riosas que se puedan imaginar-... Pero, puede ocurrir que haya
fallas de armonía en las apasionantes reuniones. Eso sucede
si los libros se entusiasman demasiado y entremezclan sus voces
impensadamente, o si los visitantes se acaloran en discernir una
razón o un criterio que no merece réplica. Pero todo eso pasa pronto.
Pues reconocen que todos tienen razón y nadie está equivocado.
Es una dimensión agradable y para nada aburrida, pues en el fondo
todos entienden a todos y nadie entiende a nadie. Parecería que impera
la generosidad de no fastidiar al vecino o al amigo y eso los hace valiosos
por su generosidad....
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