I
Me dejaste
Más de lo que te di
Y de lo que me robaste.
Quizá eso haya sido
Contraproducente
O quizá
Sea menos prudente
Decirlo.
Te confieso
Que a menudo
Confundo la soledad
Con tu ausencia,
Es tan sencillo
Y tan duro
Aturdir la realidad
Cuando a tus rodillas
Ya no les queda
Un poco de decencia.
¿Qué fue lo que nos apago?
¿Un silencio errante
Que en un instante
Se disfrazaba
En un beso que vagaba
En las buenas noches?
II
Ya mis ojos no concilian
Aquel sueño que cataba tu alma,
Ya tus silencios no se reconcilian
Con mis gritos escondidos en tu espalda.
Ahora se hace tan pequeña la vida,
Pero carezco de valor para enfrentarme a la muerte;
Pues hasta para jugar a ser suicida
Se necesita ser tan débil como fuerte.
¿Sabes que jamás llene el espejo yo solo?
Tampoco supe arruinar la cama,
A menudo, en silencio lloro
Para no dormir mí calma.
III
El amor
Es un tanto irónico
Pues da más
Cuando menos
Se necesita,
Y se ha ido
Cuando, al fin,
Tu inmadurez tirita
No bastó
Con darte todo
A manos llenas,
Pues heme aquí,
Siendo estorbo
Del camino
Hecho agua
De mis penas.
Y así,
Empapado
De lo que me dejaste,
Me doy cuenta
Que soy yo.
Eso fue quizá lo peor
Que me dejaste:
A mí después de ti.
Y ya ves amor
¿Cómo pretendes que te olvide?
Me dejaste
Más de lo que te di
Y de lo que me robaste.
Quizá eso haya sido
Contraproducente
O quizá
Sea menos prudente
Decirlo.
Te confieso
Que a menudo
Confundo la soledad
Con tu ausencia,
Es tan sencillo
Y tan duro
Aturdir la realidad
Cuando a tus rodillas
Ya no les queda
Un poco de decencia.
¿Qué fue lo que nos apago?
¿Un silencio errante
Que en un instante
Se disfrazaba
En un beso que vagaba
En las buenas noches?
II
Ya mis ojos no concilian
Aquel sueño que cataba tu alma,
Ya tus silencios no se reconcilian
Con mis gritos escondidos en tu espalda.
Ahora se hace tan pequeña la vida,
Pero carezco de valor para enfrentarme a la muerte;
Pues hasta para jugar a ser suicida
Se necesita ser tan débil como fuerte.
¿Sabes que jamás llene el espejo yo solo?
Tampoco supe arruinar la cama,
A menudo, en silencio lloro
Para no dormir mí calma.
III
El amor
Es un tanto irónico
Pues da más
Cuando menos
Se necesita,
Y se ha ido
Cuando, al fin,
Tu inmadurez tirita
No bastó
Con darte todo
A manos llenas,
Pues heme aquí,
Siendo estorbo
Del camino
Hecho agua
De mis penas.
Y así,
Empapado
De lo que me dejaste,
Me doy cuenta
Que soy yo.
Eso fue quizá lo peor
Que me dejaste:
A mí después de ti.
Y ya ves amor
¿Cómo pretendes que te olvide?
Daniel