Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
El viejo se apretó las manos fuerte
-las mismas que ella tanto acariciaba-;
Olvido tenuemente se alejaba
mecida por la brisa de la muerte.
Sesenta son los años de la suerte
y en ese instante el mundo se acababa;
Olvido de la vida se olvidaba
y Pedro en noche oscura se convierte.
Pasados los noventa la distancia
que cubre cada paso es infinita…
Marchose la estación de la abundancia.
…
Hoy Pedro sin su amor no necesita
ni lumbre, ni cayado ni prestancia
y al frío contumaz se precipita.
-las mismas que ella tanto acariciaba-;
Olvido tenuemente se alejaba
mecida por la brisa de la muerte.
Sesenta son los años de la suerte
y en ese instante el mundo se acababa;
Olvido de la vida se olvidaba
y Pedro en noche oscura se convierte.
Pasados los noventa la distancia
que cubre cada paso es infinita…
Marchose la estación de la abundancia.
…
Hoy Pedro sin su amor no necesita
ni lumbre, ni cayado ni prestancia
y al frío contumaz se precipita.
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