Sigfrid
Poeta recién llegado
Once Meses
Once meses sin trabajo,
con el hambre por vestido;
con la economía cuesta abajo,
sin dignidad no es el mismo.
Es el vestigio de otra era,
cuando podía llamarse hombre;
ahora es un despojo cualquiera,
que la sociedad no absorbe.
Nunca encajó en el mundo,
hablaba de sueños y esperanzas;
pero le respondían en números,
diciendo usted no tiene mañana.
Sólo pide existir,
conservando su libertad,
a propósito no es así;
él jura decir la verdad.
Desempleado, extraño, huraño...
bicho raro, ¿quién pretendes ser?
él sólo mira al cielo maravillado,
reponde: ¡qué hermoso atardecer!
Camina por el mundo sin dinero,
ni automóvil, ni sentido de la realidad;
sin abrazos, fiestas, ni eneros...
ya sólo quiere vivir su humanidad.
Once meses sin trabajo,
con el hambre por vestido;
con la economía cuesta abajo,
sin dignidad no es el mismo.
Es el vestigio de otra era,
cuando podía llamarse hombre;
ahora es un despojo cualquiera,
que la sociedad no absorbe.
Nunca encajó en el mundo,
hablaba de sueños y esperanzas;
pero le respondían en números,
diciendo usted no tiene mañana.
Sólo pide existir,
conservando su libertad,
a propósito no es así;
él jura decir la verdad.
Desempleado, extraño, huraño...
bicho raro, ¿quién pretendes ser?
él sólo mira al cielo maravillado,
reponde: ¡qué hermoso atardecer!
Camina por el mundo sin dinero,
ni automóvil, ni sentido de la realidad;
sin abrazos, fiestas, ni eneros...
ya sólo quiere vivir su humanidad.