Catastrofe
Poeta recién llegado
La voz de su padre cayéndose de ebrio le llegó de nuevo a sus oídos. Se llevó las manos a las rodillas mientras hundía su rostro entre sus piernas. ¿A dónde huir? Toda su vida se había vuelto una pesadilla y ya nada tenía sentido. Días malos o días peores, ya nada era positivo. La voz pastosa de su padre retumbó de nuevo. Una lagrima rodó por su rostro mientras de nuevo se colocó los auriculares en los oídos y el retumbo del bajo de su canción favorita transformó su cuarto en un club nocturno y la puso a ella detrás de las torna-mesas Por un instante de nuevo sonreía mientras las ondas de sonido la llenaban de alegría y su audio droga la mantenía viva un día más, un oasis de color en aquel mar de gris desolación. Eran aquellas ondas las que la hacían sonreír.