Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Te preservas mejor en la salmuera
de las palabras.
Al menos mejor que en mis manos.
Las palabras mudan,
se vacían de su contenido,
pero dejan tras de sí cascarones
veteados de su antigua iridiscencia.
Si en mil años
alguien te encuentra agazapada
en un párrafo indescifrable,
te admirará como a un collar
de caracoles de aire
sin sospechar que porta
mi tesoro.
Porque los sonidos no se erosionan,
ahí quisiera guardarte.
No en el tic tac,
no en el toc toc,
sino en la onomatopeya
de un tiempo
que llegó para nunca marcharse.
Tal vez en este ruido de gotas
que llegan de arriba
y chocan contra el techo.
No, no la lluvia,
sino esa transformación de agua
en música que poco a poco
eres tú.
de las palabras.
Al menos mejor que en mis manos.
Las palabras mudan,
se vacían de su contenido,
pero dejan tras de sí cascarones
veteados de su antigua iridiscencia.
Si en mil años
alguien te encuentra agazapada
en un párrafo indescifrable,
te admirará como a un collar
de caracoles de aire
sin sospechar que porta
mi tesoro.
Porque los sonidos no se erosionan,
ahí quisiera guardarte.
No en el tic tac,
no en el toc toc,
sino en la onomatopeya
de un tiempo
que llegó para nunca marcharse.
Tal vez en este ruido de gotas
que llegan de arriba
y chocan contra el techo.
No, no la lluvia,
sino esa transformación de agua
en música que poco a poco
eres tú.
