Rubula
Poeta asiduo al portal
Habría querido contagiarme de tu fervor expuesto, tu alegría contagiosa, arrebatadora más, como instante en diapositiva quedé tieso como roca; la inquina floreció.
El rencor, como así mi alma emponzoñada deteniendo el cauce innato de mi voz, el espacio acalló; una oquedad como el Foso de las Marianas moró en mí. Entre palabras hirientes, temores perniciosos, frases dichas, entredichos inexplicables, el amor y el odio en una compaginación total se solaparon.
Ahora, el vacío es el rey, reflexivo el amigo, el lleno mi confidente, pero el vano.. ese, es el que lo habita.
El rencor, como así mi alma emponzoñada deteniendo el cauce innato de mi voz, el espacio acalló; una oquedad como el Foso de las Marianas moró en mí. Entre palabras hirientes, temores perniciosos, frases dichas, entredichos inexplicables, el amor y el odio en una compaginación total se solaparon.
Ahora, el vacío es el rey, reflexivo el amigo, el lleno mi confidente, pero el vano.. ese, es el que lo habita.