lesmo
Poeta veterano en el portal
Al alba su descanso se termina
hundiendo en el silencio otra jornada,
no existe para él otra morada
que un claustro que a su paso se ilumina.
La prisa por llegar se le adivina,
esperan los maitines de alborada,
después vendrá el trabajo con la azada
buscando en su interior la luz divina.
Atrás se queda el mundo con sus ruidos,
aquello que jamás podrá olvidar
pues por y para el mundo allí se encierra.
Las vidas que se guarda aquel lugar
son siempre las que entregan aguerridos
soldados de oración en esta tierra.
Nota: Aunque esta composición emplea como recurso el género masculino, el autor no olvida y dedica la misma igualmente a las mujeres que se entregan a la vida contemplativa en conventos y monasterios.hundiendo en el silencio otra jornada,
no existe para él otra morada
que un claustro que a su paso se ilumina.
La prisa por llegar se le adivina,
esperan los maitines de alborada,
después vendrá el trabajo con la azada
buscando en su interior la luz divina.
Atrás se queda el mundo con sus ruidos,
aquello que jamás podrá olvidar
pues por y para el mundo allí se encierra.
Las vidas que se guarda aquel lugar
son siempre las que entregan aguerridos
soldados de oración en esta tierra.
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