wilber1967
Poeta asiduo al portal
No me dejes mi señor que estoy vencido,
necesito de tu guía hoy más que nunca
Levántame, dame tu mano que he caído;
en un abismo de tristeza y de agonía.
Mi cuerpo está débil yace casi muerto,
mi corazón triste, vacío y abatido.
Mi alma está vagando en el desierto,
mis sueños han volado sin destino
Dame tu luz señor que estoy a oscuras,
ciego perdido sin bordón, sin lazarillo,
Siento las piedras del molino que trituran;
y solo encuentro silencio en mi camino.
Señor haz hoy de mí un hombre nuevo
sé que tú estarás siempre a mi lado.
Me darás de beber en el desierto
y levantaras mi cuerpo ya cansado.
Oh dios mío o divino guía y consejero,
perdona el abandono en que he caído;
perdona mis errores y mis yerros,
no te apartes de mí, quédate conmigo.
Ilumina esta noche con tu estrella
invítame a beber del dulce vino,
a sentarme junto a tí ahí en tu mesa;
señor; por siempre guía mi camino.
necesito de tu guía hoy más que nunca
Levántame, dame tu mano que he caído;
en un abismo de tristeza y de agonía.
Mi cuerpo está débil yace casi muerto,
mi corazón triste, vacío y abatido.
Mi alma está vagando en el desierto,
mis sueños han volado sin destino
Dame tu luz señor que estoy a oscuras,
ciego perdido sin bordón, sin lazarillo,
Siento las piedras del molino que trituran;
y solo encuentro silencio en mi camino.
Señor haz hoy de mí un hombre nuevo
sé que tú estarás siempre a mi lado.
Me darás de beber en el desierto
y levantaras mi cuerpo ya cansado.
Oh dios mío o divino guía y consejero,
perdona el abandono en que he caído;
perdona mis errores y mis yerros,
no te apartes de mí, quédate conmigo.
Ilumina esta noche con tu estrella
invítame a beber del dulce vino,
a sentarme junto a tí ahí en tu mesa;
señor; por siempre guía mi camino.
Última edición: