Víctor del Val
Poeta recién llegado
Virgencita, escucha ahora
esta sentida oración,
que es ofrenda y devoción
de un hombre que te adora...
Vengo a rogarte, Señora,
le brindes tu protección
al niño que ayer nació
en mi rancho de totoras...
No pido para él, Patrona,
ni riquezas ni ambición...!
¡Tan sólo un buen corazón
que lo lleve por la vida...!
¡Que tenga sendas floridas,
llenas de risas y amor
y que siempre brille el sol
en la estela de su canoa...!
¡Dale una red pescadora,
tu mirada por timón
y, si aceptas mi oración,
una mujer que lo quiera...!
¡Nada más pido, Patrona.
para el niño que llegó...!
esta sentida oración,
que es ofrenda y devoción
de un hombre que te adora...
Vengo a rogarte, Señora,
le brindes tu protección
al niño que ayer nació
en mi rancho de totoras...
No pido para él, Patrona,
ni riquezas ni ambición...!
¡Tan sólo un buen corazón
que lo lleve por la vida...!
¡Que tenga sendas floridas,
llenas de risas y amor
y que siempre brille el sol
en la estela de su canoa...!
¡Dale una red pescadora,
tu mirada por timón
y, si aceptas mi oración,
una mujer que lo quiera...!
¡Nada más pido, Patrona.
para el niño que llegó...!