Joel Linares Moreno
Poeta recién llegado
Dame un sorbo de tu voz,
que mis oídos no mueran de sed,
hoy espanto las moscas
que pretenden mi cadáver,
que inerte, solo espera tu llamado,
cual Lázaro en su cripta,
haz el milagro,
sopla tu aliento vital,
tráeme de vuelta
a la paz incandescente del infierno
que habita en los pétalos de tus manos.
Decreta el fin del invierno de mis huesos,
quema las hojas de todos mis evangelios,
escribe un Génesis de aguacero
y ahoga los tres clavos de mi cruz.
Conságrame a tu sacerdocio.
Santifícame.