Oración urbana de Sísifo

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ORACIÓN URBANA DE SÍSIFO


Sisíficamente cargado con mis piedras

subo en penitencia hasta mi último recuerdo:

tú.


La aberrante contemplación de tus flores lacias,

de tu belleza arruinada

me consuela de mis pesares como hombre

pero yo aspiro a ser dios y no me basta.



Tu paso cotidiano por las aceras de barro,

tu encantamiento ante el metálico cantar de las cadenas

o escaparates vacíos que esperan su redención

no me bastan, repito, no me bastan,

para impedir el recuerdo de tus ojos-pedernales.



Te acompaño y te sustituiré por mis piedras

sisíficamente llevadas.

Siempre el río nos enviará sus canciones

en lóbregas madrugadas, oh virgen naufragada,

mientras me suministras el láudano o la poesía.



Aceptemos ya ser el fantasma bifronte

de la pareja humana,

válida todavía para compartir un periódico,

para susurrar recuerdos de mensajes esotéricos

o, simplemente, para volar juntos hacia la nada.



Descríbeme tus emociones a la hora de dormir

desnúdame tu alma, piedra tranquila o quinqué.

Ya ha pasado el último tranvía

pero aún guardan silencio los gorriones:

duerme, duerme tranquila entre los árboles en llamas,

entre las farolas iluminadas por globos oculares

de lánguidas miradas.



Duerme en la avenida donde los efebos

y los hombros desnudos de las opulentas cariátides

preparan la epifanía de las nuevas fábulas,

que alimentarán la ciudad

hasta que despiertes de tu esfíngeo silencio,

oh mía.

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Ilust.: Giorgio de Chirico. “El que consuela.” 1958. De Pinterest.
 
ORACIÓN URBANA DE SÍSIFO


Sisíficamente cargado con mis piedras

subo en penitencia hasta mi último recuerdo:

tú.


La aberrante contemplación de tus flores lacias,

de tu belleza arruinada

me consuela de mis pesares como hombre

pero yo aspiro a ser dios y no me basta.



Tu paso cotidiano por las aceras de barro,

tu encantamiento ante el metálico cantar de las cadenas

o escaparates vacíos que esperan su redención

no me bastan, repito, no me bastan,

para impedir el recuerdo de tus ojos-pedernales.



Te acompaño y te sustituiré por mis piedras

sisíficamente llevadas.

Siempre el río nos enviará sus canciones

en lóbregas madrugadas, oh virgen naufragada,

mientras me suministras el láudano o la poesía.



Aceptemos ya ser el fantasma bifronte

de la pareja humana,

válida todavía para compartir un periódico,

para susurrar recuerdos de mensajes esotéricos

o, simplemente, para volar juntos hacia la nada.



Descríbeme tus emociones a la hora de dormir

desnúdame tu alma, piedra tranquila o quinqué.

Ya ha pasado el último tranvía

pero aún guardan silencio los gorriones:

duerme, duerme tranquila entre los árboles en llamas,

entre las farolas iluminadas por globos oculares

de lánguidas miradas.



Duerme en la avenida donde los efebos

y los hombros desnudos de las opulentas cariátides

preparan la epifanía de las nuevas fábulas,

que alimentarán la ciudad

hasta que despiertes de tu esfíngeo silencio,

oh mía.

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Ilust.: Giorgio de Chirico. “El que consuela.” 1958. De Pinterest.

Realmente disfruto estos encuentros con tus letras, querido amigo Miguel, de belleza y esas calles, donde uno encuentra, alguna sutilidad desolada... admiro tu arte amigo. Un abrazo, que pases muy buenos días.
 
Te acompaño y te sustituiré por mis piedras


Tu poesía es profunda, de múltiples miradas y análisis.
Más allá de decirte que tus imágenes conmueven, porque el poeta con oficio logra tocar el alma, la línea que cito, me habla de un Sísifo que a pesar de su ceguera y su castigo, aún posee la capacidad de imaginar los paisajes de las emociones. Realmente es una delicia de lectura que invita a la reflexión. Tu fusión de universos filosóficos es sublime.
Gracias por escribir así, obras de lujo.
Un abrazo.

"duerme, duerme tranquila entre los árboles en llamas,

entre las farolas iluminadas por globos oculares

de lánguidas miradas..."
 
ORACIÓN URBANA DE SÍSIFO


Sisíficamente cargado con mis piedras

subo en penitencia hasta mi último recuerdo:

tú.


La aberrante contemplación de tus flores lacias,

de tu belleza arruinada

me consuela de mis pesares como hombre

pero yo aspiro a ser dios y no me basta.



Tu paso cotidiano por las aceras de barro,

tu encantamiento ante el metálico cantar de las cadenas

o escaparates vacíos que esperan su redención

no me bastan, repito, no me bastan,

para impedir el recuerdo de tus ojos-pedernales.



Te acompaño y te sustituiré por mis piedras

sisíficamente llevadas.

Siempre el río nos enviará sus canciones

en lóbregas madrugadas, oh virgen naufragada,

mientras me suministras el láudano o la poesía.



Aceptemos ya ser el fantasma bifronte

de la pareja humana,

válida todavía para compartir un periódico,

para susurrar recuerdos de mensajes esotéricos

o, simplemente, para volar juntos hacia la nada.



Descríbeme tus emociones a la hora de dormir

desnúdame tu alma, piedra tranquila o quinqué.

Ya ha pasado el último tranvía

pero aún guardan silencio los gorriones:

duerme, duerme tranquila entre los árboles en llamas,

entre las farolas iluminadas por globos oculares

de lánguidas miradas.



Duerme en la avenida donde los efebos

y los hombros desnudos de las opulentas cariátides

preparan la epifanía de las nuevas fábulas,

que alimentarán la ciudad

hasta que despiertes de tu esfíngeo silencio,

oh mía.

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Ilust.: Giorgio de Chirico. “El que consuela.” 1958. De Pinterest.
Emociones frente al castigo, emerge asi ese extasiado espacio planteado,
una lucha quizas como un ovulo marcado en la elevacion de sentirse
pleno. Mientras el sueño deja esa inanimada adoracion de lo
se quiso ser. excente. saludos siempre de luzyabsenta
 
Hola, TribuZen; aun que con mucho retraso no quiero dejar de responder y dejar constancia a la lectura de tu comentario. Siempre es muy gratificante la compañía de los compañeros que dejáis vuestras letras junto a las mías. El personaje de Sísifo es recurrente en mis escritos. Siempre, desde que conozco su dramática historia, que es la historia ejemplar de la desesperanza del ser humano, tengo esta imagen como referente del castigo, siempre excesivo, que los dioses nos infligen por el solo hecho de ser humanos. La frase final de "El mito de Sísifo", de Camus, cambia el sentido de esta historia y puede cambiar también a quienes caemos en la fatalidad y el absurdo: "El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar el corazón de un hombre. Hay que imaginarse a Sísifo dichoso” Un abrazo, compañero,
miguel
 
Muchas gracias, CecyB, amiga mía, por esta nueva muestra de aprecio y comprensión de mis poemas. Sísifo es, para mí, un personaje de múltiples lecturas, en tanto que hombre que entiende y admite lo absurdo de su existir y de su castigo. Pero para nosotros, los humanos, la única vía de salida es la misma que la de Sísifo: la aceptación de la lucha y la fe en un triunfo imposible. Pero en eso reside la esencia de nuestra única posibilidad de ser felices. Un cordial saludo, amiga mía.
miguel
 
Hola, Carlos, amigo mío: con demasiado retraso contesto a tu comentario, lleno de sustancia y lirismo. Te pido disculpas por ello, pero no quiero, en la medida de lo posible, dejar sin respuesta a vuestras amables y animosas críticas a mis trabajos. Un cordial saludo,
miguel
 

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