susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
De orejas que oigan
está necesitado el poeta,
oídos que escuchen
el extraño rumor de gusanos
royendo su conciencia
desgarrada por el efecto
de millones de mínimos bocados.
El aleluya lascivo de los bufones
se opone al vuelo de la gaviota,
anclada por una pata en la orilla
de un almendro deshecho
por el oleaje de un mar en calma.
Pero un poeta no muere ni odia.
está necesitado el poeta,
oídos que escuchen
el extraño rumor de gusanos
royendo su conciencia
desgarrada por el efecto
de millones de mínimos bocados.
El aleluya lascivo de los bufones
se opone al vuelo de la gaviota,
anclada por una pata en la orilla
de un almendro deshecho
por el oleaje de un mar en calma.
Pero un poeta no muere ni odia.