Sigfrid
Poeta recién llegado
Orfeo
Orfeo con su lira al Hades bajó,
con la esperanza de retornar con su amada;
con su melodía a Cerbero durmió,
bella y lastimera era su trágica tonada.
Ponía empeño y dolor,
cada vez que pulsaba una cuerda;
tan grande era su amor,
que la historia así le recuerda.
Escuchó pues el rey Hades su melodía,
y se conmovió de profunda manera;
accedió a liberar a Eurídice pero lo la vería,
hasta que salieran del averno a la tierra.
No soportó pues Orfeo, y volteó a ver,
y sólo miraba como se desvanecía su amada;
tan grande fue su dolor que lo llevó a componer,
la más bella pero triste de sus tonadas.
Orfeo con su lira al Hades bajó,
con la esperanza de retornar con su amada;
con su melodía a Cerbero durmió,
bella y lastimera era su trágica tonada.
Ponía empeño y dolor,
cada vez que pulsaba una cuerda;
tan grande era su amor,
que la historia así le recuerda.
Escuchó pues el rey Hades su melodía,
y se conmovió de profunda manera;
accedió a liberar a Eurídice pero lo la vería,
hasta que salieran del averno a la tierra.
No soportó pues Orfeo, y volteó a ver,
y sólo miraba como se desvanecía su amada;
tan grande fue su dolor que lo llevó a componer,
la más bella pero triste de sus tonadas.