¿Mis ojos? Los vi morirse llorando,
como el río que se seca
y deja a la vista el fango.
¿Mis manos?, míralas, no están llenas
de caricias, tócalas, están vacías.
¿Mis besos?, escondidos en mi alma,
no quiero que mis labios me los roben
y los lleven a tu cara.
¿Mis pies? no seguirán ya tus pasos.
Se han cansado de correr
tras quien quiere despistarlos.
¿Mi boca?
Mi boca fue raptada por mi orgullo,
que es quien habla.