leandro
Poeta adicto al portal
Las hojas de la ventana
aleteaban su desesperación.
Azotadas
por la paranoia del viento.
En la sala de mi vieja casona.
Me acerqué presuroso
para enganchar las aldabas y la vi.
Venía subiendo la colina
cargando un fardo de ilusiones.
Con su falda
estampada de miradas
por encima de lo prohibido.
Me quedé hipnotizado
por el vaivén de unas piernas
torneadas por la brisa.
Inquietando la hojarasca.
Sentí el orgullo de ser campesino.
Diestro.
Avezado.
Cosechero de caprichos.
Quimeras florecidas y promesas.
Preñadas.
Estoy orgulloso de endulzar mi café
con el zumo de sus labios.
lpo.
aleteaban su desesperación.
Azotadas
por la paranoia del viento.
En la sala de mi vieja casona.
Me acerqué presuroso
para enganchar las aldabas y la vi.
Venía subiendo la colina
cargando un fardo de ilusiones.
Con su falda
estampada de miradas
por encima de lo prohibido.
Me quedé hipnotizado
por el vaivén de unas piernas
torneadas por la brisa.
Inquietando la hojarasca.
Sentí el orgullo de ser campesino.
Diestro.
Avezado.
Cosechero de caprichos.
Quimeras florecidas y promesas.
Preñadas.
Estoy orgulloso de endulzar mi café
con el zumo de sus labios.
lpo.
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