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ORIGEN


Cuando giro en la noche, insomne como una estrella,

con la insistencia de un árbol que acaba de ser abatido,

derramo sobre las piedras mi llanto de lluvia mansa.



Me contemplo en la distancia vertical de mi sombra

desde el punto exacto en el que nace la temible hipotenusa

que hace de mí un teorema riguroso.



Oigo a mi pesar las voces que me reclaman como objeto del azar

y renuevo entre sollozos mi compromiso con el mar informe.



Oh, líquenes que me recubrís, admiro vuestra fractálica geometría

y quisiera ser impreciso itinerario para el tránsito de los insectos,

o escritura indescifrable que contenga todos los versos.



Cuando giro en la noche como una trémula estrella

que sabe de su final, exhalo el gran grito del Principio,

el grito germinal del que se entrega al eterno renacer.



Y todas las estrellas que me escuchan giran conmigo.

Así está creado el vórtice, el inmenso sumidero de lo pútrido,

de las grandes aberraciones que quisieron ser Belleza.



Ah, la Belleza, espléndida hetaira que se ofrece

sólo a los más exquisitos, a los que saben que su cabeza

puede habitar un camafeo o un busto mineral, piedra perfecta.



Cuadrigas de broncíneos caballos arrastran los ídolos caídos,

que dejan a su paso tristes lamentaciones

por no haber sido amatistas.



Algunos buscan, todavía, la eterna belleza de lo efímero,

la inconmensurable grandeza de lo bello en lo pequeño,

tratando de compendiar en una lemniscata azul

todas las olas de los océanos y sus brumas.



Mientras, en la ciudad amanece.



Algún poeta moribundo

dejará en el aire su último verso,

un imposible canto de alondra

que sucumbe ante el estruendo

de los broncíneos caballos.



2553ab615d0c274887f0ddc920b43690.jpg



Ilust.: “El doble sueño de la primavera”. Giorgio de Chirico. 1957
 
ORIGEN


Cuando giro en la noche, insomne como una estrella,

con la insistencia de un árbol que acaba de ser abatido,

derramo sobre las piedras mi llanto de lluvia mansa.



Me contemplo en la distancia vertical de mi sombra

desde el punto exacto en el que nace la temible hipotenusa

que hace de mí un teorema riguroso.



Oigo a mi pesar las voces que me reclaman como objeto del azar

y renuevo entre sollozos mi compromiso con el mar informe.



Oh, líquenes que me recubrís, admiro vuestra fractálica geometría

y quisiera ser impreciso itinerario para el tránsito de los insectos,

o escritura indescifrable que contenga todos los versos.



Cuando giro en la noche como una trémula estrella

que sabe de su final, exhalo el gran grito del Principio,

el grito germinal del que se entrega al eterno renacer.



Y todas las estrellas que me escuchan giran conmigo.

Así está creado el vórtice, el inmenso sumidero de lo pútrido,

de las grandes aberraciones que quisieron ser Belleza.



Ah, la Belleza, espléndida hetaira que se ofrece

sólo a los más exquisitos, a los que saben que su cabeza

puede habitar un camafeo o un busto mineral, piedra perfecta.



Cuadrigas de broncíneos caballos arrastran los ídolos caídos,

que dejan a su paso tristes lamentaciones

por no haber sido amatistas.



Algunos buscan, todavía, la eterna belleza de lo efímero,

la inconmensurable grandeza de lo bello en lo pequeño,

tratando de compendiar en una lemniscata azul

todas las olas de los océanos y sus brumas.



Mientras, en la ciudad amanece.



Algún poeta moribundo

dejará en el aire su último verso,

un imposible canto de alondra

que sucumbe ante el estruendo

de los broncíneos caballos.



2553ab615d0c274887f0ddc920b43690.jpg



Ilust.: “El doble sueño de la primavera”. Giorgio de Chirico. 1957

Sencillamente genial, mi querido amigo y admirado poeta. El poeta busca la belleza en lo pequeño, en lo nimio, que para muchos otros pasa desapercibido. Mucha basura se pierde por el sumidero, basura que quiso ser belleza, pero lo bello permanece, es eterno, como por ejemplo este poema.
Un gusto encontrar poemas de esta calidad, donde uno puede aprender tantas cosas.
Gracias y un fuerte abrazo, Miquel, querido poeta amigo.
 
ORIGEN


Cuando giro en la noche, insomne como una estrella,

con la insistencia de un árbol que acaba de ser abatido,

derramo sobre las piedras mi llanto de lluvia mansa.



Me contemplo en la distancia vertical de mi sombra

desde el punto exacto en el que nace la temible hipotenusa

que hace de mí un teorema riguroso.



Oigo a mi pesar las voces que me reclaman como objeto del azar

y renuevo entre sollozos mi compromiso con el mar informe.



Oh, líquenes que me recubrís, admiro vuestra fractálica geometría

y quisiera ser impreciso itinerario para el tránsito de los insectos,

o escritura indescifrable que contenga todos los versos.



Cuando giro en la noche como una trémula estrella

que sabe de su final, exhalo el gran grito del Principio,

el grito germinal del que se entrega al eterno renacer.



Y todas las estrellas que me escuchan giran conmigo.

Así está creado el vórtice, el inmenso sumidero de lo pútrido,

de las grandes aberraciones que quisieron ser Belleza.



Ah, la Belleza, espléndida hetaira que se ofrece

sólo a los más exquisitos, a los que saben que su cabeza

puede habitar un camafeo o un busto mineral, piedra perfecta.



Cuadrigas de broncíneos caballos arrastran los ídolos caídos,

que dejan a su paso tristes lamentaciones

por no haber sido amatistas.



Algunos buscan, todavía, la eterna belleza de lo efímero,

la inconmensurable grandeza de lo bello en lo pequeño,

tratando de compendiar en una lemniscata azul

todas las olas de los océanos y sus brumas.



Mientras, en la ciudad amanece.



Algún poeta moribundo

dejará en el aire su último verso,

un imposible canto de alondra

que sucumbe ante el estruendo

de los broncíneos caballos.



2553ab615d0c274887f0ddc920b43690.jpg



Ilust.: “El doble sueño de la primavera”. Giorgio de Chirico. 1957
Quedarse en esos suspiros donde uno va decolorando sus sensaciones.
quedan lejos esas geometrias efimeras, esas formas que se perseveran,
repleto asi en la conciencia es preciso llevarse y elevarse hacia el vendaval
donde los paisajes graciles dejan prendida al alma.
excelente. absorver tus lineas fertiliza los sueños. saludos amables de luzyabsenta
 
Felicidades doblemente, por el premio, tan merecido y por ese cúmulo de imágenes por las que me he regodeado desde el origen hasta el origen. Cuántas son las nebulosas que componen un desvelo...

Felicidades querido amigo. Un verdadero disfrute.

Palmira
 
Al jurado, a todos mis compañeras y compañeros que me leen y me felicitan. Como en anteriores ocasiones me siento abrumado, a la vez que extraordinariamente agradecido, pues al releer la obra premiada nunca encuentro méritos suficientes que la distinga y anteponga a tantas y tantas otras que aquí se publican todos los días y que nos deleitan a los componentes de este foro. Mi agradecimiento por ello y mi compromiso de vinculación y esfuerzo para seguir aportando a Mundo Poesía lo mejor que pueda salir de mí. Muchísimas gracias a tod@s.
 
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