Estertor rosado se aterciopela de gloria al beber la vertiente amplia del rosal que planta el pasado en su estela.
El trémulo aire de este implacable hoy, se magnífica en la cálida bruma herida de lo estático.
Lo que ha quedado permanece incambiado en la decrepitud incandescente y errática
de aromas pueriles
de silencios encantadores
despiertos como ayer
en calmo fulgor de sabias permanencias.
El trémulo aire de este implacable hoy, se magnífica en la cálida bruma herida de lo estático.
Lo que ha quedado permanece incambiado en la decrepitud incandescente y errática
de aromas pueriles
de silencios encantadores
despiertos como ayer
en calmo fulgor de sabias permanencias.
Última edición: