Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
… Y es que no es preciso tirar la casa por la ventana, ni la calle por el desagüe...
Notas últimas.
Pero no se acaba el mundo.
Dios juega a dos bandas.
Y en las dos se apuesta la vida.
Tiren, mis putitas, de la cuerda.
Acabaréis todas en la mierda.
Mientras el tiempo se hace infinito, Dios se hace pequeñito.
Parece incluso buscar motivos para suicidarse, pero solo lo parece.
Vienen todos a Él.
¡Venid, de una puta vez!
Mientras, se entretiene, a duras alegrías, con la droga más dura soportable por el hombre.
¡La solución, delante de las narices!
Notas últimas.
Pero no se acaba el mundo.
Dios juega a dos bandas.
Y en las dos se apuesta la vida.
Tiren, mis putitas, de la cuerda.
Acabaréis todas en la mierda.
Mientras el tiempo se hace infinito, Dios se hace pequeñito.
Parece incluso buscar motivos para suicidarse, pero solo lo parece.
Vienen todos a Él.
¡Venid, de una puta vez!
Mientras, se entretiene, a duras alegrías, con la droga más dura soportable por el hombre.
¡La solución, delante de las narices!
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