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Ornitología

ASTRO_MUERTO

Poeta fiel al portal
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ORNITOLOGÍA
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Y dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra,
en la abierta expansión de los cielos. (Génesis 1:20)

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Toda ave procede de un huevo o de una pregunta ovoide,
pero su razón primordial siempre es el plumaje.
Se extienden según la rosa de los vientos o según una veleta,
casi siempre con una flor implícita;
de otras, el motivo principal es la carroña.
Portan garras predadoras para refutar a la liebre
u hoces por picos para abuchear avecillas.
Todas tienen alas,
no sólo para el vuelo,
también para el alarde o el pasmo y, lo mismo que el espanto,
caer en picada en contra del pez o la rata.
Exterminadoras de serpientes o labriegas,
algunas llevan alas atrofiadas
como vestigio de alguna grandeza perdida aunque jamás vuelan,
y poseen fuertes patas para huir del hastío
o lánguidos cuellos para esconder las penas.
Innumerables tipos de crestas adornan sus cabezas.
Caminantes zancudas entre los cielos y la tierra,
las hay como palomas en busca de Noé, aunque nunca encuentren olivos,
otras son canarios para cantar al amor desde la jaula o ruiseñores libres.
Las hay codornices: tienen copete,
siguen senderos –creen en el determinismo– y caen,
caen,
caen al fondo de la trampa, o al litro, como gallaretas flotando en la pura dulzura,
y como cormoranes, zambullidos en el mar profundo de la desgracia
se emborrachan cada noche en sus sales.
Mártires como la lloica o miserables como el cuco,
las hay parásitas: viven de otras bestias,
se alimentan de otras bestias, se encumbran desde el lomo de otras bestias y aun prosperan.
Hubo y habrá Fénix.
Otras, aborrecerán las plumas,
las suplirán por bolígrafos fríos o picotearán desde la jaula
las teclas por sobre el alpiste;
entonarán canciones iracundas, más propias del ocaso que del amanecer de la alondra o del gallo.
Córvidos o estrígidos de tumbas por sobre el verano de la golondrina,
cantarán por la eternidad cuando sus huesos, encriptados en la roca
salgan a la luz
y su canción petrificada deje en claro,
que algunas aves,
cuanto más se aproximaron a la muerte,
mejor cantaron.
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Dedicado a todos los poetas: Grandes, pequeños, vivos, idos, mortales, inmortales, resurrectos, en fin, a todos, especialmente a quienes ya no están físicamente entre nosotros.
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ORNITOLOGÍA
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Y dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra,
en la abierta expansión de los cielos. (Génesis 1:20)

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Toda ave procede de un huevo o de una pregunta ovoide,
pero su razón primordial siempre es el plumaje.
Se extienden según la rosa de los vientos o según una veleta,
casi siempre con una flor implícita;
de otras, el motivo principal es la carroña.
Portan garras predadoras para refutar a la liebre
u hoces por picos para abuchear avecillas.
Todas tienen alas,
no sólo para el vuelo,
también para el alarde o el pasmo y, lo mismo que el espanto,
caer en picada en contra del pez o la rata.
Exterminadoras de serpientes o labriegas,
algunas llevan alas atrofiadas
como vestigio de alguna grandeza perdida aunque jamás vuelan,
y poseen fuertes patas para huir del hastío
o lánguidos cuellos para esconder las penas.
Innumerables tipos de crestas adornan sus cabezas.
Caminantes zancudas entre los cielos y la tierra,
las hay como palomas en busca de Noé, aunque nunca encuentren olivos,
otras son canarios para cantar al amor desde la jaula o ruiseñores libres.
Las hay codornices: tienen copete,
siguen senderos –creen en el determinismo– y caen,
caen,
caen al fondo de la trampa, o al litro, como gallaretas flotando en la pura dulzura,
y como cormoranes, zambullidos en el mar profundo de la desgracia
se emborrachan cada noche en sus sales.
Mártires como la lloica o miserables como el cuco,
las hay parásitas: viven de otras bestias,
se alimentan de otras bestias, se encumbran desde el lomo de otras bestias y aun prosperan.
Hubo y habrá Fénix.
Otras, aborrecerán las plumas,
las suplirán por bolígrafos fríos o picotearán desde la jaula
las teclas por sobre el alpiste;
entonarán canciones iracundas, más propias del ocaso que del amanecer de la alondra o del gallo.
Córvidos o estrígidos de tumbas por sobre el verano de la golondrina,
cantarán por la eternidad cuando sus huesos, encriptados en la roca
salgan a la luz
y su canción petrificada deje en claro,
que algunas aves,
cuanto más se aproximaron a la muerte,
mejor cantaron.
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Dedicado a todos los poetas: Grandes, pequeños, vivos, idos, mortales, inmortales, resurrectos, en fin, a todos, especialmente a quienes ya no están físicamente entre nosotros.
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Genial tratado de ornitología y "otras aves". Un poema magnífico de principio a fin. Mis aplausos, poeta. Saludos.
 
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ORNITOLOGÍA
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Y dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra,
en la abierta expansión de los cielos. (Génesis 1:20)

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Toda ave procede de un huevo o de una pregunta ovoide,
pero su razón primordial siempre es el plumaje.
Se extienden según la rosa de los vientos o según una veleta,
casi siempre con una flor implícita;
de otras, el motivo principal es la carroña.
Portan garras predadoras para refutar a la liebre
u hoces por picos para abuchear avecillas.
Todas tienen alas,
no sólo para el vuelo,
también para el alarde o el pasmo y, lo mismo que el espanto,
caer en picada en contra del pez o la rata.
Exterminadoras de serpientes o labriegas,
algunas llevan alas atrofiadas
como vestigio de alguna grandeza perdida aunque jamás vuelan,
y poseen fuertes patas para huir del hastío
o lánguidos cuellos para esconder las penas.
Innumerables tipos de crestas adornan sus cabezas.
Caminantes zancudas entre los cielos y la tierra,
las hay como palomas en busca de Noé, aunque nunca encuentren olivos,
otras son canarios para cantar al amor desde la jaula o ruiseñores libres.
Las hay codornices: tienen copete,
siguen senderos –creen en el determinismo– y caen,
caen,
caen al fondo de la trampa, o al litro, como gallaretas flotando en la pura dulzura,
y como cormoranes, zambullidos en el mar profundo de la desgracia
se emborrachan cada noche en sus sales.
Mártires como la lloica o miserables como el cuco,
las hay parásitas: viven de otras bestias,
se alimentan de otras bestias, se encumbran desde el lomo de otras bestias y aun prosperan.
Hubo y habrá Fénix.
Otras, aborrecerán las plumas,
las suplirán por bolígrafos fríos o picotearán desde la jaula
las teclas por sobre el alpiste;
entonarán canciones iracundas, más propias del ocaso que del amanecer de la alondra o del gallo.
Córvidos o estrígidos de tumbas por sobre el verano de la golondrina,
cantarán por la eternidad cuando sus huesos, encriptados en la roca
salgan a la luz
y su canción petrificada deje en claro,
que algunas aves,
cuanto más se aproximaron a la muerte,
mejor cantaron.
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Dedicado a todos los poetas: Grandes, pequeños, vivos, idos, mortales, inmortales, resurrectos, en fin, a todos, especialmente a quienes ya no están físicamente entre nosotros.
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Dedicatoria especial para entrar en un mundo donde se atisban efectos de retorica perfectos. Analisis profundo de "especies. luzyabsenta. felicidades.
 
Una creación genial, llena de simbolismo e imágenes originales y humor escondido entre líneas.Me ha gustado mucho, esperando leerte de nuevo te envío un saludo
 
"las hay como palomas en busca de Noé, aunque nunca encuentren olivos,"

Este es el mejor!, yo soy ese pajarito, lo sabes? :). A veces cuando leo tus borradores parece que me hablaras. :::hug:::
 
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ORNITOLOGÍA
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Y dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra,
en la abierta expansión de los cielos. (Génesis 1:20)

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Toda ave procede de un huevo o de una pregunta ovoide,
pero su razón primordial siempre es el plumaje.
Se extienden según la rosa de los vientos o según una veleta,
casi siempre con una flor implícita;
de otras, el motivo principal es la carroña.
Portan garras predadoras para refutar a la liebre
u hoces por picos para abuchear avecillas.
Todas tienen alas,
no sólo para el vuelo,
también para el alarde o el pasmo y, lo mismo que el espanto,
caer en picada en contra del pez o la rata.
Exterminadoras de serpientes o labriegas,
algunas llevan alas atrofiadas
como vestigio de alguna grandeza perdida aunque jamás vuelan,
y poseen fuertes patas para huir del hastío
o lánguidos cuellos para esconder las penas.
Innumerables tipos de crestas adornan sus cabezas.
Caminantes zancudas entre los cielos y la tierra,
las hay como palomas en busca de Noé, aunque nunca encuentren olivos,
otras son canarios para cantar al amor desde la jaula o ruiseñores libres.
Las hay codornices: tienen copete,
siguen senderos –creen en el determinismo– y caen,
caen,
caen al fondo de la trampa, o al litro, como gallaretas flotando en la pura dulzura,
y como cormoranes, zambullidos en el mar profundo de la desgracia
se emborrachan cada noche en sus sales.
Mártires como la lloica o miserables como el cuco,
las hay parásitas: viven de otras bestias,
se alimentan de otras bestias, se encumbran desde el lomo de otras bestias y aun prosperan.
Hubo y habrá Fénix.
Otras, aborrecerán las plumas,
las suplirán por bolígrafos fríos o picotearán desde la jaula
las teclas por sobre el alpiste;
entonarán canciones iracundas, más propias del ocaso que del amanecer de la alondra o del gallo.
Córvidos o estrígidos de tumbas por sobre el verano de la golondrina,
cantarán por la eternidad cuando sus huesos, encriptados en la roca
salgan a la luz
y su canción petrificada deje en claro,
que algunas aves,
cuanto más se aproximaron a la muerte,
mejor cantaron.
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Dedicado a todos los poetas: Grandes, pequeños, vivos, idos, mortales, inmortales, resurrectos, en fin, a todos, especialmente a quienes ya no están físicamente entre nosotros.
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¡Qué belleza de poema!, infinito el vuelo que arrastra razas de aire. Aplausos poeta y bella la dedicatoria.

Saludos,

Palmira
 
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ORNITOLOGÍA
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Y dijo Dios: Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra,
en la abierta expansión de los cielos. (Génesis 1:20)

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Toda ave procede de un huevo o de una pregunta ovoide,
pero su razón primordial siempre es el plumaje.
Se extienden según la rosa de los vientos o según una veleta,
casi siempre con una flor implícita;
de otras, el motivo principal es la carroña.
Portan garras predadoras para refutar a la liebre
u hoces por picos para abuchear avecillas.
Todas tienen alas,
no sólo para el vuelo,
también para el alarde o el pasmo y, lo mismo que el espanto,
caer en picada en contra del pez o la rata.
Exterminadoras de serpientes o labriegas,
algunas llevan alas atrofiadas
como vestigio de alguna grandeza perdida aunque jamás vuelan,
y poseen fuertes patas para huir del hastío
o lánguidos cuellos para esconder las penas.
Innumerables tipos de crestas adornan sus cabezas.
Caminantes zancudas entre los cielos y la tierra,
las hay como palomas en busca de Noé, aunque nunca encuentren olivos,
otras son canarios para cantar al amor desde la jaula o ruiseñores libres.
Las hay codornices: tienen copete,
siguen senderos –creen en el determinismo– y caen,
caen,
caen al fondo de la trampa, o al litro, como gallaretas flotando en la pura dulzura,
y como cormoranes, zambullidos en el mar profundo de la desgracia
se emborrachan cada noche en sus sales.
Mártires como la lloica o miserables como el cuco,
las hay parásitas: viven de otras bestias,
se alimentan de otras bestias, se encumbran desde el lomo de otras bestias y aun prosperan.
Hubo y habrá Fénix.
Otras, aborrecerán las plumas,
las suplirán por bolígrafos fríos o picotearán desde la jaula
las teclas por sobre el alpiste;
entonarán canciones iracundas, más propias del ocaso que del amanecer de la alondra o del gallo.
Córvidos o estrígidos de tumbas por sobre el verano de la golondrina,
cantarán por la eternidad cuando sus huesos, encriptados en la roca
salgan a la luz
Córvidos o estrígidos de tumbas por sobre el verano de la golondrina,
cantarán por la eternidad cuando sus huesos, encriptados en la roca
salgan a la luz
y su canción petrificada deje en claro,
que algunas aves,
cuanto más se aproximaron a la muerte,
mejor cantaron.
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y su canción petrificada deje en claro,
que algunas aves,
cuanto más se aproximaron a la muerte,
mejor cantaron.
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Dedicado a todos los poetas: Grandes, pequeños, vivos, idos, mortales, inmortales, resurrectos, en fin, a todos, especialmente a quienes ya no están físicamente entre nosotros.
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Magnífico! Me lo llevo a la Tertulia, Gracias, Libra por sacarlo a flote. Un aplauso a esta bella pluma.
 

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