Bernard Marx
Poeta recién llegado
Soy un estudiante de bachillerato, empecé a leer algo de Miguel Hernández y con él descubrí la poesía, un arte tristemente semidesaparecido. No soy ningún gurú como es obvio, pero armado con un par de recursos literarios y dos tipos de estrofas he intentado componer mi primer "poema". Los últimos dos versos prácticamente los he copiado de Miguel Hérnandez como es visible, jeje, pero son dos de mis versos favoritos.
En la métrica me he basado un poco en Miguel también, y aunque he intentado cumplirla no logro que me encaje el penúltimo verso. Cualquier consejo será estudiado aunque no para este, que es mi primero y lo conservaré tal como está.
Es cuando la orquídea tu alma:
diáfano brote e indulgente;
aun por momentos ausente;
templo de temple y calma.
Está en tus ojos el pozo
que ahoga cada imprudencia,
y en que con infrecuencia,
bate la piedra un sollozo.
Es entramado el cabello:
del Danubio una cascada,
detrás de tu espalda alada,
un elíptico destello.
En tu boca diez tonos de magenta,
garza de la palabra que alza el vuelo,
aunque enjaulada se halle por momentos.
Mirada que mis pasos amedrenta,
vespertina luz capta aunque le duela.
¿Qué es que les sirve a ellos de alimento?
Viento que tus vestidos zarandea,
te derrama hilo a hilo bajo la luna,
viento que en tus ojos relampaguea.
En la métrica me he basado un poco en Miguel también, y aunque he intentado cumplirla no logro que me encaje el penúltimo verso. Cualquier consejo será estudiado aunque no para este, que es mi primero y lo conservaré tal como está.
Es cuando la orquídea tu alma:
diáfano brote e indulgente;
aun por momentos ausente;
templo de temple y calma.
Está en tus ojos el pozo
que ahoga cada imprudencia,
y en que con infrecuencia,
bate la piedra un sollozo.
Es entramado el cabello:
del Danubio una cascada,
detrás de tu espalda alada,
un elíptico destello.
En tu boca diez tonos de magenta,
garza de la palabra que alza el vuelo,
aunque enjaulada se halle por momentos.
Mirada que mis pasos amedrenta,
vespertina luz capta aunque le duela.
¿Qué es que les sirve a ellos de alimento?
Viento que tus vestidos zarandea,
te derrama hilo a hilo bajo la luna,
viento que en tus ojos relampaguea.