Cogito Coito Fito
Poeta asiduo al portal
Osario
Ayer tan solo un pituso lacrimoso,
bajo el trozo de luz de aquella tarde,
era el tamal de aquel mozo,
en el silencio de aquel orate.
Ese silencio perdido en la voz
y ese efímero lugar en el presente;
que disimula el sentimiento de vos,
en el osario de recuerdos recientes.
Es un edén tan empíreo y artístico,
algo más que una tumba de ideas,
quizás un templo satírico,
testigo es el tintero sobre la mesa.
Como espinas de osmio del corazón,
del dolor que cintilan las hadas;
son los sigilos de una creación,
en el osario de penas cremadas.
Autor: Porfirio Martínez (Cogito)
Ayer tan solo un pituso lacrimoso,
bajo el trozo de luz de aquella tarde,
era el tamal de aquel mozo,
en el silencio de aquel orate.
Ese silencio perdido en la voz
y ese efímero lugar en el presente;
que disimula el sentimiento de vos,
en el osario de recuerdos recientes.
Es un edén tan empíreo y artístico,
algo más que una tumba de ideas,
quizás un templo satírico,
testigo es el tintero sobre la mesa.
Como espinas de osmio del corazón,
del dolor que cintilan las hadas;
son los sigilos de una creación,
en el osario de penas cremadas.
Autor: Porfirio Martínez (Cogito)