Mario Quintana
Exp..
Oscuridad ciega, engaño;
que embruja los más tenues años.
Cegándose así mismos
los brillos del enfarolado.
Invitan al abismo
nosotros, enamorados.
Palpo tus senos entre las cavidades
que abren a lo largo del pueblo
las avenidas...
Siento las calles desnudas
entre mis pechos con tu saliva
se me hacen eternas las ciudades.
Retornando a portales confiscados.
Escondiendo nuestra sombra con ciudado.
Encauzo tu experiencia
y desbordas nuestros vientres
por ambos lados;
te beso entre las piernas
echando mi cuello apretado
por tu puente sólido, callado
el que me une delicioso a tu grandeza.
Del lecho de engaño
logramos escapar sin paño...
Atino a menguar mis manos,
bajo oscuridad ciega.
Entrando a mi abismo
me tomas cual primavera.
Guiándome tu mismo encanto.
Surcándome con tu alabastro.
Tus piernas,
jamás fueron laberinto largo.
Porque las besaste,
encendiste mi fuego amando.
Y esa oscuridad austera
jamás nos volcará en ceguera,
siendo nuestra caricia cándil ahumado
porque amor, Amor de abismo,
incesante, con frenesí
entre tu ritmo me has confiscado.
__________________
Doña Myriam
Mario Quintana
que embruja los más tenues años.
Cegándose así mismos
los brillos del enfarolado.
Invitan al abismo
nosotros, enamorados.
Palpo tus senos entre las cavidades
que abren a lo largo del pueblo
las avenidas...
Siento las calles desnudas
entre mis pechos con tu saliva
se me hacen eternas las ciudades.
Retornando a portales confiscados.
Escondiendo nuestra sombra con ciudado.
Encauzo tu experiencia
y desbordas nuestros vientres
por ambos lados;
te beso entre las piernas
echando mi cuello apretado
por tu puente sólido, callado
el que me une delicioso a tu grandeza.
Del lecho de engaño
logramos escapar sin paño...
Atino a menguar mis manos,
bajo oscuridad ciega.
Entrando a mi abismo
me tomas cual primavera.
Guiándome tu mismo encanto.
Surcándome con tu alabastro.
Tus piernas,
jamás fueron laberinto largo.
Porque las besaste,
encendiste mi fuego amando.
Y esa oscuridad austera
jamás nos volcará en ceguera,
siendo nuestra caricia cándil ahumado
porque amor, Amor de abismo,
incesante, con frenesí
entre tu ritmo me has confiscado.
__________________
Doña Myriam
Mario Quintana
::::
::