Enric
Poeta recién llegado
Oscuridad y Mirto
Que este grito de mil cuellos
que cada noche emprendo
no te ciegue ni ensordezca al lamento.
Si yo fuera la sombra,
que hasta tu presente y tu lugar se arrastra,
toda oscuridad sería mirto.
Si yo fuera el rasgar con que rompes el aire
y pudiera habitar tu aliento,
dejaría el río en su cauce,
la paloma en el nido,
la espuma en la ola,
y millones de estrellas en el aire.
Te observo hambriento
desde mi monte sin luz,
cómo si la tierra me atenazase,
y es por eso que grito y grito.
Un rumor sordo, ¿oyes?
Déjalo, déjalo Nada, nada.
Enric
Que este grito de mil cuellos
que cada noche emprendo
no te ciegue ni ensordezca al lamento.
Si yo fuera la sombra,
que hasta tu presente y tu lugar se arrastra,
toda oscuridad sería mirto.
Si yo fuera el rasgar con que rompes el aire
y pudiera habitar tu aliento,
dejaría el río en su cauce,
la paloma en el nido,
la espuma en la ola,
y millones de estrellas en el aire.
Te observo hambriento
desde mi monte sin luz,
cómo si la tierra me atenazase,
y es por eso que grito y grito.
Un rumor sordo, ¿oyes?
Déjalo, déjalo Nada, nada.
Enric