Alex Courant
Poeta adicto al portal
Oscuro amaneció sin ti mi lecho,
el arca de tu luz quedó vacía;
al transcurrir el tiempo, todavía
a tus uñas sentía herirme el pecho.
Ah, cuántas noches bajo el mismo techo,
mientras sólo el amor nos consumía,
entonces yo era tuyo y tú eras mía,
como dos tigres ciegos al acecho.
Es así que la pena me subsiste,
ostentando el ingenio del encanto
tan poco pude hacer al retenerte.
Lo vivido al olvido se resiste,
como a mis ojos, lágrimas y llanto,
al haberte tenido y no tenerte.
el arca de tu luz quedó vacía;
al transcurrir el tiempo, todavía
a tus uñas sentía herirme el pecho.
Ah, cuántas noches bajo el mismo techo,
mientras sólo el amor nos consumía,
entonces yo era tuyo y tú eras mía,
como dos tigres ciegos al acecho.
Es así que la pena me subsiste,
ostentando el ingenio del encanto
tan poco pude hacer al retenerte.
Lo vivido al olvido se resiste,
como a mis ojos, lágrimas y llanto,
al haberte tenido y no tenerte.