Adaisnita
Poeta recién llegado
Esta es una historia real, que no tuvo un buen final,
Dos personas viviendo su amor a escondidas, un amor sin salidas...
Algo prohibido un amor temido,
El amor ganaba al temor, de llegarse a separar,
y solos cada uno por su camino continuar...
Aquella situación buscaba solución, ella sabía que debía alejarse,
Sin imaginar que un bebé estaba por acercarse,
Aquel hijo que en su vientre llevaba nuevamente los acercaba,
Su niño nació, y con el amor creció,
Pero no todo era felicidad, su amor un pecado en la sociedad,
Que como todo pecado tiene sus penitencias,
Juntos debían aceptar las consecuencias,
Por un lado un hogar se destruía, y por otro el hijo del pecado crecía,
La relación se complicaba, mientras ella una solución definitivamente buscaba,
y de él decidió alejarse, y así de él intentar olvidarse,
No pasó mucho tiempo y el volvió, le pidió una nueva oportunidad y con él regreso...
Así pasaron los años, una relación con engaños,
Juntos lucharon contra vientos y mareas, sobrevivieron a las tormentas y a las tempestades pero su amor era prohibido, siempre lo fue, siempre....
Aparentemente nada los iba a separar jamás,
Pues que les importaba lo que digan los demás,
Cuan equivocados estaban!
Y fue una noche la que marcó el final de esta historia,
Que seguro no borrará de su memoria,
Un accidente le puso la batalla más fuerte, ahora ya no era el amor contra el olvido,
Sino, la vida contra la muerte, por lo cual necesitaba ser muy fuerte...
Ella desesperada por su amor rezaba, cada minuto solo la angustiaba,
Mientras la muerte lentamente los separaba...
No podía ni ir a visitarlo, pues él tenía su esposa que hacia todo por evitarlo,
Pese aquello nunca lo desamparó, siempre por él se preocupó...
No dejo de rezar, de suplicar para que su vida logre salvar,
Todo era una pesadilla, el muriendo en una camilla,
Se acercaba el final, ya pronto saldría del hospital...
Su fuerza se debilitó de un rato a otro su corazón ya no latió…
La noticia no se hizo esperar, la luz del sol ni siquiera aparecía, cuando su celular timbro,
Lo peor ella temía, temerosamente contestó,
y en llanto se inundó, al oír que su amor murió,
Desconsolada, no lo pensó dos veces y hasta su velorio se dirigió,
Allí la entrada se le negó, no le quedó más que aceptar y nuevamente regresar,
Así el día de su entierro llegó, ella a lo lejos observaba como a su amor sepultaban,
Escondida así como un día todo empezó, esperando que nadie la vea y la juzgue
Por amar a quien desde un principio debió ignorar,
Solo la muerte los separó,
Ahora ya no será él quien le regale flores,
Sino ella a quien en vida fue el amor de sus amores.