Oscuros ojos.

Aguila Albina.

Poeta recién llegado
Lindísimos son los destellos

refulgentes y oculares,

de las divinas chispas

provenientes de los lares;

que introvertidos permanecen

tras los parpados arropados,

y cuyos vistazos son fugaces

relámpagos arrebatados.



Circulares los portones

en burdeos barnizados,

erguen la entrada en tus ojos

a templos inexplorados;

y perfumada la madera

de altos cedros libaneses,

testifica tu santidad

a enamorados feligreses.


Que arrebatan los disfraces

que cargo como tormentos,

cobijando tu mirada santa

y despojando los lamentos;

al desnudar mi alma

oculta tras tapices,

y encontrar hoy su morada

en el café de tus matices.


Oscuras como manchas en la luna

y del negro el fundamento,

la profundidad en tus pupilas

va más allá del pensamiento;

do solo un anima pura

vislumbra sacros seres,

gemelas que en tus ventanas

son vitral y capiteles.



Umbría la tintura

en tus ojos tan dilectos,

veo en tu iris tan locuaz

el amor en sus dialectos;

altares de la hermosura

tabernáculos silvestres,

oscuros son tus ojillos

¡Doncella de mis quereres!
 
Última edición:
Encantadores versos.
saludos
Lindísimos son los destellos

refulgentes y oculares,

de las divinas chispas

provenientes de los lares;

que introvertidos permanecen

tras los parpados arropados,

y cuyos vistazos son fugaces

relámpagos arrebatados.



Circulares los portones

en burdeos barnizados,

erguen la entrada en tus ojos

a templos inexplorados;

y perfumada la madera

de altos cedros libaneses,

testifica tu santidad

a enamorados feligreses.


Que arrebatan los disfraces

que cargo como tormentos,

cobijando tu mirada santa

y despojando los lamentos;

al desnudar mi alma

oculta tras tapices,

y encontrar hoy su morada

en el café de tus matices.


Oscuras como manchas en la luna

y del negro el fundamento,

la profundidad en tus pupilas

va más allá del pensamiento;

do solo un anima pura

vislumbra sacros seres,

gemelas que en tus ventanas

son vitral y capiteles.



Umbría la tintura

en tus ojos tan dilectos,

veo en tu iris tan locuaz

el amor en sus dialectos;

altares de la hermosura

tabernáculos silvestres,

oscuros son tus ojillos

¡Doncella de mis quereres!
 
Lindísimos son los destellos

refulgentes y oculares,

de las divinas chispas

provenientes de los lares;

que introvertidos permanecen

tras los parpados arropados,

y cuyos vistazos son fugaces

relámpagos arrebatados.



Circulares los portones

en burdeos barnizados,

erguen la entrada en tus ojos

a templos inexplorados;

y perfumada la madera

de altos cedros libaneses,

testifica tu santidad

a enamorados feligreses.


Que arrebatan los disfraces

que cargo como tormentos,

cobijando tu mirada santa

y despojando los lamentos;

al desnudar mi alma

oculta tras tapices,

y encontrar hoy su morada

en el café de tus matices.


Oscuras como manchas en la luna

y del negro el fundamento,

la profundidad en tus pupilas

va más allá del pensamiento;

do solo un anima pura

vislumbra sacros seres,

gemelas que en tus ventanas

son vitral y capiteles.



Umbría la tintura

en tus ojos tan dilectos,

veo en tu iris tan locuaz

el amor en sus dialectos;

altares de la hermosura

tabernáculos silvestres,

oscuros son tus ojillos

¡Doncella de mis quereres!
Si, el verso final me conforma mi impresión, estás enamorado y lo expresas muy bonito.
Saludos cordiales.
Jazmín
 
Lindísimos son los destellos

refulgentes y oculares,

de las divinas chispas

provenientes de los lares;

que introvertidos permanecen

tras los parpados arropados,

y cuyos vistazos son fugaces

relámpagos arrebatados.



Circulares los portones

en burdeos barnizados,

erguen la entrada en tus ojos

a templos inexplorados;

y perfumada la madera

de altos cedros libaneses,

testifica tu santidad

a enamorados feligreses.


Que arrebatan los disfraces

que cargo como tormentos,

cobijando tu mirada santa

y despojando los lamentos;

al desnudar mi alma

oculta tras tapices,

y encontrar hoy su morada

en el café de tus matices.


Oscuras como manchas en la luna

y del negro el fundamento,

la profundidad en tus pupilas

va más allá del pensamiento;

do solo un anima pura

vislumbra sacros seres,

gemelas que en tus ventanas

son vitral y capiteles.



Umbría la tintura

en tus ojos tan dilectos,

veo en tu iris tan locuaz

el amor en sus dialectos;

altares de la hermosura

tabernáculos silvestres,

oscuros son tus ojillos

¡Doncella de mis quereres!
Me ha gustado, sensible contenido en el marco de una bella escritura. Un abrazo amigo Aguila. Paco.
 

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