durgell
Poeta recién llegado
Hola a todas/todos.
Quería traer a colación el tema de las repercusiones a las que se exponen aquellas personas que osan transgreder los límites de lo políticamente aceptable, las imposiciones sociales o incluso las ideas más anquilosadas que el stablishment ha determinado que sean nuestro pensamiento único.
Cuando alguien escribe sobre la libertad sexual, el terrorismo (desde un enfoque de análisis crítico-científico, no para ensalzarlo, se entiende), sobre el capital, sobre religión, sobre costumbres sociales, sobre cosas cercanas que nos afectan a todos... se expone a ser apartado, como recluido en el cielo del infierno, en un sitio místico en el que se asegure que no se te vuelva a leer.
Y son precisamente las mentes de quienes más les convendría cultivar el sentido crítico, las que te apartan con la mirada de su marco de auto complacencia ideológica.
Se puede negar. Se nos puede llamar agitadores, o incluso bufones... pero somos solo esclavos de la razón y nuestra concepción de un mundo Justo, en el que la inercia no predetermina nuestros fallos, basados exclusivamente en pruebas razonables, reproducibles en laboratorio, argumentos del bien.
Y yo pregunto ¿os ha ocurrido? ¿alguna vez os habéis sentido repudiados por ejercer vuestro derecho de expresión?
Toda esta labor no es en estéril. Quien aparta su mirada no se puede ocultar de si mismo.
¡Un abrazo!
Quería traer a colación el tema de las repercusiones a las que se exponen aquellas personas que osan transgreder los límites de lo políticamente aceptable, las imposiciones sociales o incluso las ideas más anquilosadas que el stablishment ha determinado que sean nuestro pensamiento único.
Cuando alguien escribe sobre la libertad sexual, el terrorismo (desde un enfoque de análisis crítico-científico, no para ensalzarlo, se entiende), sobre el capital, sobre religión, sobre costumbres sociales, sobre cosas cercanas que nos afectan a todos... se expone a ser apartado, como recluido en el cielo del infierno, en un sitio místico en el que se asegure que no se te vuelva a leer.
Y son precisamente las mentes de quienes más les convendría cultivar el sentido crítico, las que te apartan con la mirada de su marco de auto complacencia ideológica.
Se puede negar. Se nos puede llamar agitadores, o incluso bufones... pero somos solo esclavos de la razón y nuestra concepción de un mundo Justo, en el que la inercia no predetermina nuestros fallos, basados exclusivamente en pruebas razonables, reproducibles en laboratorio, argumentos del bien.
Y yo pregunto ¿os ha ocurrido? ¿alguna vez os habéis sentido repudiados por ejercer vuestro derecho de expresión?
Toda esta labor no es en estéril. Quien aparta su mirada no se puede ocultar de si mismo.
¡Un abrazo!