ONICE
Poeta fiel al portal
Llega el otoño alimentado de nostalgias,
de recuerdos, dulces añoranzas que pesan
en mi corazón, en mi mente que balbucea
mientras mis ojos observan, hojas doradas,
(algunas de ellas quemadas por los rayos del sol)
desprenderse de viejos álamos, como lluvia
intermitente, frágil, hasta rozar el manto
de piedra fría, que bajos mis pies me mantiene.
de recuerdos, dulces añoranzas que pesan
en mi corazón, en mi mente que balbucea
mientras mis ojos observan, hojas doradas,
(algunas de ellas quemadas por los rayos del sol)
desprenderse de viejos álamos, como lluvia
intermitente, frágil, hasta rozar el manto
de piedra fría, que bajos mis pies me mantiene.
Cruzo la inmensa vereda hacia el río,
con los sauces desvistiendo el follaje de
sus ramas, mientras sus troncos centenarios,
siguen clavados en las entrañas de la tierra.
con los sauces desvistiendo el follaje de
sus ramas, mientras sus troncos centenarios,
siguen clavados en las entrañas de la tierra.
Tristezas del ayer me trae este paisaje.
El otoño llega cálido, callado,
con el viento silbando suavemente
dejando su susurro en el ambiente,
en este espacio abierto, dónde el sonido
de los grillos, de las aves o del río,
acarician mis tímpanos y mis ojos se abren,
para enriquecerse de tanta belleza...
El otoño llega cálido, callado,
con el viento silbando suavemente
dejando su susurro en el ambiente,
en este espacio abierto, dónde el sonido
de los grillos, de las aves o del río,
acarician mis tímpanos y mis ojos se abren,
para enriquecerse de tanta belleza...
Belleza, nostalgia, calma, serenidad...
Un perfecto lienzo lleno de sensaciones
muestra este valle con su vereda dorada,
verde, de intensos perfumes aromáticos
que embriagan con los tomillos y los romeros,
con sus flores blancas, rosadas o liláceas...
Con las encinas que permanecen vestidas,
de pequeñas bellotas y perennes hojas.
Un perfecto lienzo lleno de sensaciones
muestra este valle con su vereda dorada,
verde, de intensos perfumes aromáticos
que embriagan con los tomillos y los romeros,
con sus flores blancas, rosadas o liláceas...
Con las encinas que permanecen vestidas,
de pequeñas bellotas y perennes hojas.
Tristezas del ayer me traen estas savias
del otoño. Una estación quieta, hambrienta,
alimentada por amargos, dulces recuerdos
que me nublan aún, a pesar de la distancia
del tiempo, de las décadas ya pasadas
que en el silencio han ido avanzando año tras año,
a la vez que estos viejos árboles, cada época
han ido muriendo poco a poco y... resurgiendo.
del otoño. Una estación quieta, hambrienta,
alimentada por amargos, dulces recuerdos
que me nublan aún, a pesar de la distancia
del tiempo, de las décadas ya pasadas
que en el silencio han ido avanzando año tras año,
a la vez que estos viejos árboles, cada época
han ido muriendo poco a poco y... resurgiendo.
El otoño me trae viejas emociones,
dulces añoranzas. Pero en estos parajes
dónde mi sombra es insignificante
y el eco de mi voz, se dispersa en el aire
con el sonido de las pequeñas tórtolas,
los recuerdo amargos... se desvanecen.
dulces añoranzas. Pero en estos parajes
dónde mi sombra es insignificante
y el eco de mi voz, se dispersa en el aire
con el sonido de las pequeñas tórtolas,
los recuerdo amargos... se desvanecen.
ONICE
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