Abraham Ferreira Khalil
Poeta recién llegado
Otra vez esta tarde
llamando a mis recuerdos
con su pálpito de hojas
y alumbrados momentos.
Desde las almenaras
el alma trae los ecos
de distancias perdidas
sobre aquellos senderos;
y la sombra corona
mis ojos con su fuego.
Fue tu costumbre extraña
la que acogió mi cuerpo
en la hoguera espantosa
donde arde este silencio.
Otra vez esta tarde
me atrapa en su secreto
y llueve sobre el rostro
que dibuja tu viento.
Si atardezco en tus párpados
y en tu cuerpo atardezco,
¿no podrá huir el alma
de su cumbre en el tiempo?
¿No podrá derribar
sus cordilleras? Nuestro
ligero corazón
esparce sus deseos
y ya no brillan lágrimas
en mi ocaso desierto.
La tarde y su oleaje
me hunden en su misterio…
© Abraham Ferreira Khalil
llamando a mis recuerdos
con su pálpito de hojas
y alumbrados momentos.
Desde las almenaras
el alma trae los ecos
de distancias perdidas
sobre aquellos senderos;
y la sombra corona
mis ojos con su fuego.
Fue tu costumbre extraña
la que acogió mi cuerpo
en la hoguera espantosa
donde arde este silencio.
Otra vez esta tarde
me atrapa en su secreto
y llueve sobre el rostro
que dibuja tu viento.
Si atardezco en tus párpados
y en tu cuerpo atardezco,
¿no podrá huir el alma
de su cumbre en el tiempo?
¿No podrá derribar
sus cordilleras? Nuestro
ligero corazón
esparce sus deseos
y ya no brillan lágrimas
en mi ocaso desierto.
La tarde y su oleaje
me hunden en su misterio…
© Abraham Ferreira Khalil
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