LauraSierra
Poeta recién llegado
He fallado otra vez,
He caído y sufrido,
He llorado, no, estoy llorando,
Por qué he buscado donde jamás habrá un buen sentimiento para mí,
Y por tortura tengo la más amarga:
Sufrir por amor,
Con dulzura ácida la dignidad roza mi talón.
Hay un vacío tosco que has llenado, gracias.
Tan amargo está el dolor que siento agradable la agonía,
Afable y grandes secuelas siento en el alma,
Cuando las húmedas y melancólicas lágrimas,
Traspasan la piel del alma,
No hay dolor más inverosímil,
Que ni una espada de doble filo clavada en el pecho,
Se compara a este dolor.
Porque mi alma se siente desdichada,
Como balazos a la razón;
Cuanto quisiera volar con ustedes hermosas golondrinas,
Y que me llevaran en sus alas teñidas de luto,
Para que el frío invierno,
No me alcance,
Y deleitarme siempre del sol de sus labios,
Pero son tristes días de mi mocedad,
Cada vez son más melancólicos y miserables
He caído y sufrido,
He llorado, no, estoy llorando,
Por qué he buscado donde jamás habrá un buen sentimiento para mí,
Y por tortura tengo la más amarga:
Sufrir por amor,
Con dulzura ácida la dignidad roza mi talón.
Hay un vacío tosco que has llenado, gracias.
Tan amargo está el dolor que siento agradable la agonía,
Afable y grandes secuelas siento en el alma,
Cuando las húmedas y melancólicas lágrimas,
Traspasan la piel del alma,
No hay dolor más inverosímil,
Que ni una espada de doble filo clavada en el pecho,
Se compara a este dolor.
Porque mi alma se siente desdichada,
Como balazos a la razón;
Cuanto quisiera volar con ustedes hermosas golondrinas,
Y que me llevaran en sus alas teñidas de luto,
Para que el frío invierno,
No me alcance,
Y deleitarme siempre del sol de sus labios,
Pero son tristes días de mi mocedad,
Cada vez son más melancólicos y miserables