Detesto cuando el odio me cuelga ensangrentado,
como jirones de piel, como migajas de esta tierra reseca.
Me da asco cuando la rabia se me cae despacito,
como un copihue marchito.
Aborrezco encerrarme en estas mazmorras
tan atrozmente reales,
que tiemblo de frío y de susto,
y lloro, por ver tan bien y con los dos ojos,
por no ser retrasado mental.
Exijo el derecho humano a la
alucinación constante, escríbanlo
en la constitución, por favor.
No quiero seguir quemándome las pupilas
con este sol, que no cede a las súplicas incesantes.
Que no se apiada de sus hijos. ¡Dios, me quemas los ojos!
Y sigo viendo tan bien, ¡tan bien!
¡Por favor, hermanos míos! Mentidme de nuevo,
se los suplico, se los imploro,
díganme una vez más que me quieren,
para que los pies no duelan tanto, en esta arena
enfurecida de tanto dios y orden.
Y así, inmerso en la mentira (piadosa)
se me otorgaría el derecho reclamado,
entonces yo gritaría a la cara de todos,
que terminó la hemorragia, y cicatrizaron
todos los latigazos de este dios amante
de lo que existe.
Si no queréis considerar mi súplica,
tan sólo les pido, que se acuerden de mi
cuando entren en Su reino.
como jirones de piel, como migajas de esta tierra reseca.
Me da asco cuando la rabia se me cae despacito,
como un copihue marchito.
Aborrezco encerrarme en estas mazmorras
tan atrozmente reales,
que tiemblo de frío y de susto,
y lloro, por ver tan bien y con los dos ojos,
por no ser retrasado mental.
Exijo el derecho humano a la
alucinación constante, escríbanlo
en la constitución, por favor.
No quiero seguir quemándome las pupilas
con este sol, que no cede a las súplicas incesantes.
Que no se apiada de sus hijos. ¡Dios, me quemas los ojos!
Y sigo viendo tan bien, ¡tan bien!
¡Por favor, hermanos míos! Mentidme de nuevo,
se los suplico, se los imploro,
díganme una vez más que me quieren,
para que los pies no duelan tanto, en esta arena
enfurecida de tanto dios y orden.
Y así, inmerso en la mentira (piadosa)
se me otorgaría el derecho reclamado,
entonces yo gritaría a la cara de todos,
que terminó la hemorragia, y cicatrizaron
todos los latigazos de este dios amante
de lo que existe.
Si no queréis considerar mi súplica,
tan sólo les pido, que se acuerden de mi
cuando entren en Su reino.