prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las plumas pueden volar a solas, si las lleva el viento.
La nieve puede no caer sobre la tierra, si antes la derrama el sol.
Las hojas pueden nunca secar, o casi nunca,
en lugares donde la lluvia permanece como las lágrimas
en los ojos que pierden un amor de vista
por tenerlo demasiado cerca...
El agua puede ser aire, si no paramos de ponerle fuego
al universo,
el aire puede ser pesado como las piedras, si no dejamos
que el polvo haga nacer las piedras
y el fuego puede ser eterno, o casi eterno,
en lugares donde en un día el solo se olvidara de apagar
o se apagara del todo.
Los mudos pueden decir palabras,
si dejamos de pensar que las palabras son solo lo que se escucha,
y así los sordos nos podrían escuchar.
Los ciegos pueden ver cosas, si hacemos que las cosas sean
alcanzables para la mente antes que para el cuerpo,
y los muertos pueden ser vivos, en lugares
donde el tiempo no es lo que es la vida,
sino lo que no es,
como en nuestros almas ahogadas por la soledad.
De hecho, si los muertos no estuvieran vivos,
estaríamos totalmente solos,
todas las veces que somos mudos y sordos y ciegos
sin serlo.
La nieve puede no caer sobre la tierra, si antes la derrama el sol.
Las hojas pueden nunca secar, o casi nunca,
en lugares donde la lluvia permanece como las lágrimas
en los ojos que pierden un amor de vista
por tenerlo demasiado cerca...
El agua puede ser aire, si no paramos de ponerle fuego
al universo,
el aire puede ser pesado como las piedras, si no dejamos
que el polvo haga nacer las piedras
y el fuego puede ser eterno, o casi eterno,
en lugares donde en un día el solo se olvidara de apagar
o se apagara del todo.
Los mudos pueden decir palabras,
si dejamos de pensar que las palabras son solo lo que se escucha,
y así los sordos nos podrían escuchar.
Los ciegos pueden ver cosas, si hacemos que las cosas sean
alcanzables para la mente antes que para el cuerpo,
y los muertos pueden ser vivos, en lugares
donde el tiempo no es lo que es la vida,
sino lo que no es,
como en nuestros almas ahogadas por la soledad.
De hecho, si los muertos no estuvieran vivos,
estaríamos totalmente solos,
todas las veces que somos mudos y sordos y ciegos
sin serlo.
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