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Otras cosas que no dije

Robsalz

Poeta que considera el portal su segunda casa
Terriblemente me maldije,
terriblemente sordo,
quizás me quede corto
con otras cosas que te dije.

Al novenario de mi séptima vida
no llegaron varias personas,
El Padre, El Hijo, ni mi querida
colección de vírgenes mormonas.

Permíteme el baile siguiente
como pago de las cosas que no dije,
y no borres de mi mente
los pecados que nadie elige.

Publicaron mal mi obituario
y me di cuenta recién al mes de muerto,
debía decir "ella era mi santuario"
y se lee: ¡qué alegría que murió este tuerto!

Te dije tantas cosas que no importaban
y las de amor las callé a la muerte,
juro que vi tus piernas que cruzaban
frente a mi tumba y grité: ¡qué suerte!

Pero resultó ser la viuda del difunto vecino
que llegó con rosas por su aniversario,
y supe entonces que tu corazón asesino
no tiene memoria para este dinosaurio.
 
Terriblemente me maldije,
terriblemente sordo,
quizás me quede corto
con otras cosas que te dije.

Al novenario de mi séptima vida
no llegaron varias personas,
El Padre, El Hijo, ni mi querida
colección de vírgenes mormonas.

Permíteme el baile siguiente
como pago de las cosas que no dije,
y no borres de mi mente
los pecados que nadie elige.

Publicaron mal mi obituario
y me di cuenta recién al mes de muerto,
debía decir "ella era mi santuario"
y se lee: ¡qué alegría que murió este tuerto!

Te dije tantas cosas que no importaban
y las de amor las callé a la muerte,
juro que vi tus piernas que cruzaban
frente a mi tumba y grité: ¡qué suerte!

Pero resultó ser la viuda del difunto vecino
que llegó con rosas por su aniversario,
y supe entonces que tu corazón asesino
no tiene memoria para este dinosaurio.
Ja,ja. Disculpa que me ría, es irónico este poema que nos aclara que estás enojado ¿contigo?, tal parece. Un gusto leerte.
 
Terriblemente me maldije,
terriblemente sordo,
quizás me quede corto
con otras cosas que te dije.

Al novenario de mi séptima vida
no llegaron varias personas,
El Padre, El Hijo, ni mi querida
colección de vírgenes mormonas.

Permíteme el baile siguiente
como pago de las cosas que no dije,
y no borres de mi mente
los pecados que nadie elige.

Publicaron mal mi obituario
y me di cuenta recién al mes de muerto,
debía decir "ella era mi santuario"
y se lee: ¡qué alegría que murió este tuerto!

Te dije tantas cosas que no importaban
y las de amor las callé a la muerte,
juro que vi tus piernas que cruzaban
frente a mi tumba y grité: ¡qué suerte!

Pero resultó ser la viuda del difunto vecino
que llegó con rosas por su aniversario,
y supe entonces que tu corazón asesino
no tiene memoria para este dinosaurio.
Muy ocurrente y reflexivo.
Siempre compartiendo buena poesía.

Saludos
 
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