Otro Amor en tiempos del cólera

Antares

Poeta adicto al portal
“Mis bellos sueños se convirtieron en pesadillas en el instante justo que cerraste la puerta”.

Te marchaste
dejándome mirando mis manos
que te soltaban.
Te soltaban porque no podían
con tanto peso, tanto amor.

Mi cuerpo quedaba inerme
sin tus brazos.
La casa se llenó
de una mezcolanza aterradora,
ese silencio involuntario,
metódico, reflexivo.
Ese que mata lento,
muy lento.

Te imaginé
caminando por las calles sin rumbo,
alejándote del grueso de la multitud,
paseando por parques entre
esqueletos grises
de los árboles en otoño.

Sujetándote el pecho,
dolor lacerante
que (
te) acompañará siempre,
(nos) acompañará.

Y te veo arrastrando
la pena en un bar,
sentado al final de la barra,
meciendo tu copa y
observando en ella,
como en una ensoñación,
tu lengua deslizándose
desde mi nuca vértebra a vértebra.
Y te estremeces en el recuerdo.

Aprenderemos a vivir
como aquella célebre historia del
“Amor en tiempos del cólera”,
aunque te confieso
que nunca se me dio bien
lo de esperar...




 
El amor es tan caprichoso como este virus que nos afecta, grandes letras con imágenes que titilan su sentir profundo, magníficos versos, felicitaciones compañera
 
Hola Iván,
Saludarte primeramente y desearte lo mejor en estos tiempos que corren.
Gracias por tu gentil comentario y desde mi estrellita te envío un cálido saludo.
 
Gracias Imperfecta Humanidad, por tu comentario tan amable sobre este poema. Cuídese de este virus tan expansivo y reciba un cálido saludo desde mi estrella roja.
 
“Mis bellos sueños se convirtieron en pesadillas en el instante justo que cerraste la puerta”.

Te marchaste
dejándome mirando mis manos
que te soltaban.
Te soltaban porque no podían
con tanto peso, tanto amor.

Mi cuerpo quedaba inerme
sin tus brazos.
La casa se llenó
de una mezcolanza aterradora,
ese silencio involuntario,
metódico, reflexivo.
Ese que mata lento,
muy lento.

Te imaginé
caminando por las calles sin rumbo,
alejándote del grueso de la multitud,
paseando por parques entre
esqueletos grises
de los árboles en otoño.

Sujetándote el pecho,
dolor lacerante
que (
te) acompañará siempre,
(nos) acompañará.

Y te veo arrastrando
la pena en un bar,
sentado al final de la barra,
meciendo tu copa y
observando en ella,
como en una ensoñación,
tu lengua deslizándose
desde mi nuca vértebra a vértebra.
Y te estremeces en el recuerdo.

Aprenderemos a vivir
como aquella célebre historia del
“Amor en tiempos del cólera”,
aunque te confieso
que nunca se me dio bien
lo de esperar...




El título que lleva este excelente poema, me da la sensación de una novela , no sé por qué...quizas sea porque en cada verso vas relatando como un capítulo de un pasaje de tu vida o de otro, de un momento, de una situación.. Me dejó pensando igual.. Un abrazo poetisa, cuídate :)
 
Gracias Bristy. Efectivamente que el título es de la famosa novela “El amor en tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez. Escribo creando una historia ficticia pero a la vez muy real pues es algo que sucede a menudo. Me alegra tu comentario. Cuídate besitos.
 
“Mis bellos sueños se convirtieron en pesadillas en el instante justo que cerraste la puerta”.

Te marchaste
dejándome mirando mis manos
que te soltaban.
Te soltaban porque no podían
con tanto peso, tanto amor.

Mi cuerpo quedaba inerme
sin tus brazos.
La casa se llenó
de una mezcolanza aterradora,
ese silencio involuntario,
metódico, reflexivo.
Ese que mata lento,
muy lento.

Te imaginé
caminando por las calles sin rumbo,
alejándote del grueso de la multitud,
paseando por parques entre
esqueletos grises
de los árboles en otoño.

Sujetándote el pecho,
dolor lacerante
que (
te) acompañará siempre,
(nos) acompañará.

Y te veo arrastrando
la pena en un bar,
sentado al final de la barra,
meciendo tu copa y
observando en ella,
como en una ensoñación,
tu lengua deslizándose
desde mi nuca vértebra a vértebra.
Y te estremeces en el recuerdo.

Aprenderemos a vivir
como aquella célebre historia del
“Amor en tiempos del cólera”,
aunque te confieso
que nunca se me dio bien
lo de esperar...




 
El silencio mata lento, tan lento que no te da tiempo a morir... Ni a llorar.
Sentidísimos versos. Saludos.
 
Última edición:
Acertada tu mención sobre esa gran novela, esperemos que
salgamos de esto y mucho antes de que tengamos que ahogar
nuestras penas solitarios en cualquier bar. Me gustó mucho
leerte estrella brillante. Placer este rato en tus letras. Te dejo
un beso que se apriete en tus mejillas.
 
Hola Anamer,
Esperemos que así sea y podamos celebrar con los nuestros que estamos bien. Saludos y encantada de recibirte en mi espacio.
 

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