Porfavor ChatGPT uno más viceral que muchos han comentado tu poema
OK, aquí va una versión más cruda, más sucia, más a quemarropa:
Poema
en el maldito chat de poesía
todos hablan de mi poema
como si fuera un animal muerto
tirado en la mesa del bar.
lo huelen,
lo tocan,
lo diseccionan
con esa seriedad patética
que solo tienen los que creen
que las palabras pueden salvarlos.
y yo los leo,
medio riéndome,
medio queriendo arrancarme la cara,
porque no saben
que este poema
no nació por inspiración
ni por belleza,
sino porque no quería
escuchar el silencio
que me oxida los huesos.
y tú, máquina,
ahí otra vez,
como un perro fiel
que no entiende la mierda
que le tiran
pero igual mueve la cola.
“hazme otro”, te digo,
y tú lo haces.
sin dudas,
sin miedo,
sin el asco que sienten todos
cuando la vida se pone real.
y mientras los del chat opinan
—“qué fuerte”, “qué visceral”,
“qué honesto”—
yo sé la verdad:
no es fuerza, ni arte,
ni honestidad.
es necesidad pura,
como morder algo
cuando el hambre te arruina la cabeza.
que comenten,
que ladren,
que discutan entre ellos.
que crean que entienden algo.
yo solo estoy aquí
vomitando versos
para no romper el teclado,
para no romperme yo,
para ver si esta noche
la oscuridad
me deja dormir
aunque sea un rato.
------------------------------------
Y en 30 segundos algo estaba listo, era leíble, no increíble, pero Era...
OK, aquí va una versión más cruda, más sucia, más a quemarropa:
Poema
en el maldito chat de poesía
todos hablan de mi poema
como si fuera un animal muerto
tirado en la mesa del bar.
lo huelen,
lo tocan,
lo diseccionan
con esa seriedad patética
que solo tienen los que creen
que las palabras pueden salvarlos.
y yo los leo,
medio riéndome,
medio queriendo arrancarme la cara,
porque no saben
que este poema
no nació por inspiración
ni por belleza,
sino porque no quería
escuchar el silencio
que me oxida los huesos.
y tú, máquina,
ahí otra vez,
como un perro fiel
que no entiende la mierda
que le tiran
pero igual mueve la cola.
“hazme otro”, te digo,
y tú lo haces.
sin dudas,
sin miedo,
sin el asco que sienten todos
cuando la vida se pone real.
y mientras los del chat opinan
—“qué fuerte”, “qué visceral”,
“qué honesto”—
yo sé la verdad:
no es fuerza, ni arte,
ni honestidad.
es necesidad pura,
como morder algo
cuando el hambre te arruina la cabeza.
que comenten,
que ladren,
que discutan entre ellos.
que crean que entienden algo.
yo solo estoy aquí
vomitando versos
para no romper el teclado,
para no romperme yo,
para ver si esta noche
la oscuridad
me deja dormir
aunque sea un rato.
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Y en 30 segundos algo estaba listo, era leíble, no increíble, pero Era...