Se suponía que tenía que imaginar un poema de amor;
Un poema que te dijera que por las noches
espero intensamente,
que una idea te recree en mi cabeza,
sin conseguir nada más que
una especie de sonrisa
una especie de lágrima
una especie de Hernán
Una idea que me envenena y me cura,
que me acompaña
por niveles insatisfechos
de los anhelos y las frustraciones
de tenerte tan cerca y a la vez tan lejos
Lejos como el beso está del rezo
Tal vez no soy un buen poeta,
ni un gran aprendiz de seductor,
por eso escribir se vuelve tan difícil
como salvar al aire del olvido,
como provocar que el vino se desgaste,
como entender que no te entiendo
Quizá no pueda escribir aquel te quiero
tan evasivo, esquivo, ligero,
que los enamorados llegan a conseguir
un momento antes de verlas a los ojos,
hasta que de algún modo se les olvida hablar
Quizá no pueda hacerlo,
sea porque no me gusta pensar con el corazón
o porque, como siempre,
-así te quiera tanto, que parezco tonto-
no tengo afán de ti