jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
durante meses dejé de oír música
porque todas las canciones me recordaban a aurora;
y al recordarla me sentía mal
me daban ganas de llorar, me dolía la soledad;
aurora, mi amor, pensaba entonces
dónde estás chiquita hermosa
¿volveré tal vez algún día a tenerte entre mis brazos?
ahora sé la respuesta a esta pregunta:
no, no volveré a tenerla ya nunca entre mis brazos
tampoco besaré sus labios otra vez
ni aspiraré el suave aroma de su cuello como aquellas noches
cuando me desplomaba encima de ella después de correrme;
no veré nunca más aquella mirada
que me hizo sentir haber hallado al fin
un poco de tierra firme bajo mis pies
-ahora sé que desperdicié tal vez mi última oportunidad
de encontrar un rumbo cierto en medio de la nada-
ya no me duelen las canciones, sin embargo
ni me aplasta la tristeza cuando me pongo a escuchar
aquellas que escuchaba mientras aurora estuvo conmigo
tampoco me importa ya gran cosa que se haya ido
y sólo pienso en ella de vez en cuando igual que pensaría
en algún pariente al que hubiese perdido de vista hace años;
supongo que a ella le pasa igual que a mí,
quizás alguna noche de insomnio recordará mis besos
los planes que hacíamos para casarnos, tener hijos
vivir la vida juntos para siempre jamás
-esas cosas que se dicen cuando uno está enamorado-
puede que de pronto incluso se sienta tentada
a marcar mi número y preguntarme qué tal me va
y que al final se tenga que morder un huevo para no hacerlo
-o quizás no guarde ya en su corazón
más que una borrosa huella de mi paso por su vida-
en realidad todo esto sólo son conjeturas
que me rondan la cabeza por la noche cuando pierdo el sueño
y que al día siguiente después de tomarme un café
me pongo a escribir en un papel mientras oigo en el ipod
una y otra vez aquella canción de elton john
que tantas noches, hace ya tiempo, me hacía sentir
como si se acabara el mundo
and can you feel the love tonight...
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:: Aleluyaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!