Évano
Libre, sin dioses.
De niño saltas, juegas y corres orillas,
eres lucisueños nocheidía.
"Nada en mí", de pronto susurra la vida;
y tu tiempo te incendia y te lanzas al río
de amor que te engulle y te lleva
revuelto y húmedo al confín
cuyas cataratas llevan y caen
a la otra orilla, cuando el muertemiedo
tiembla en miedopiernas.
Allí te hallas, de remanso logrado,
cuando te hablas tú y te dices
que quieres el paso de árbol,
dormir en tus brazos la luz
y tener aguapiel y miraojos
de luna recordando
te.
eres lucisueños nocheidía.
"Nada en mí", de pronto susurra la vida;
y tu tiempo te incendia y te lanzas al río
de amor que te engulle y te lleva
revuelto y húmedo al confín
cuyas cataratas llevan y caen
a la otra orilla, cuando el muertemiedo
tiembla en miedopiernas.
Allí te hallas, de remanso logrado,
cuando te hablas tú y te dices
que quieres el paso de árbol,
dormir en tus brazos la luz
y tener aguapiel y miraojos
de luna recordando
te.