Francisco Lechuga Mejia
Poeta que no puede vivir sin el portal
no te preocupes de nada
ni de los sies y los noes
marchitos como pétalos de margaritas,
ni de lo que sientes ni sentiste cuando
el viento le gruñía a la desesperanza
en la noche más cerrada,
ni de la tormenta que disolvía, cuando
me extrañabas, junto a tu rostro la sal
de las nostalgias bien lloradas,
no te preocupes por enmendarle al peso
de tus pasos a tu paso por mi lado,
-si aún te sabe a pecado-
confiesa desde el alma lo que hicimos,
y mientras lo haces y tu confesor muerde sus
labios empapados de su baba,recuerda mi
boca ocupada en tu nuca y en tu espalda y en
la encrucijada del jardín que me tenias reservado,
no te preocupes del desliz de tus palabras allanando
el camino de mi cuerpo a tu tálamo aladino
ni de las mentiras de tu alma a la mía que hoy por
cándida paga regando con los ojos flores
en un campo que aún me sabe santo,
no te preocupes por no haberme amado,
ni por haber cerrado tus ojos al al contacto de mi tacto,
preocúpate, agua de mis mares, de no soñarme
cuando duermas por las tardes,
cuando sueñes por las noches,
cuando sientas que me sientes el sabor en otra boca
y creas que mereces en la vida otros sies,
otros noes,
el azar otros pétalos,
otra oportunidad y, a mí ya nada me preocupe.
15.7.11 en una tarde de viernes sin nada que hacer, sin nadie a quien reinventar, sin ganas de sentir en los pies el agua de la acera..
Nota 1. ¿Qué hacen 100 políticos tratando de nadar exactamente en medio de la mar?... -salvando al país.
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