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¿Quién atenúa mi hiel?
Tu piel.
¿Quién relaja mis enojos?
Tus ojos.
¿Quién serena mis agravios?
Tus labios.
Batí cristianos y arabios,
crucé desiertos y mares,
mas no hallé en nuevos lugares
tu piel, tus ojos, tus labios.
¿Quién atenúa mi hiel?
Tu piel.
¿Quién relaja mis enojos?
Tus ojos.
¿Quién serena mis agravios?
Tus labios.
Batí cristianos y arabios,
crucé desiertos y mares,
mas no hallé en nuevos lugares
tu piel, tus ojos, tus labios.